Javier Echeverría, Premio Nacional de Ensayo, disertó ayer en Ferrol sobre las «tecnosociedades» y la inteligencia artificial
11 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Javier Echeverría (Pamplona, 1948) es matemático, filósofo, catedrático, investigador del Centro de Innovación Social de la Universidad del País Vasco y en el año 2000 fue Premio Nacional de Ensayo con Los señores del aire, un estudio en el que ya proponía que Internet era una ciudad transcultural que era necesario democratizar. Ayer estuvo en Jornadas sobre Inteligencia artificial de UDC (con el respaldo de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia) que siguen hoy en Ferrol.
-Su ponencia se titula «Sociedades artificiales, ciberciudades e innovación» y menciona las «ciberaldeas». ¿Ya hay en Galicia?
-En las tecnosociedades hay ciberciudades, que son aquellas que están organizadas alrededor de las tecnologías de la información y la comunicación. En Galicia ya hay ciberaldeas y, además, funcionan bien. Son pequeños núcleos de población, fundamentalmente rurales, bien conectados, dotados de alta velocidad, con población con conocimientos y donde existen empresas tecnológicas, aunque aún sean pocas. Asimismo, cuentan con núcleos de investigadores, tecnólogos que pueden desplazarse cómodamente a sus lugares de trabajo. Ya se está viendo mucho esta organización en torno a parques tecnológicos. Y creo que ese es el futuro para Galicia, implica que potencien los aeropuertos, la diversidad ecológica... Galicia está muy bien situada para aspirar a ser una de estas ciudades del conocimiento.
-¿Qué puntos fuertes tiene?
-Cuenta con varias universidades y muy buenas infraestructuras de comunicaciones. Cualquier investigador de prestigio tiene que estar conectado a circuitos de transportes para poder asistir a congresos, porque hoy en día la ciencia y la tecnología implican desplazamientos físicos muy rápidos. Desde hace años Galicia tiene un centro de computación poderoso, redes de banda ancha bastante desarrolladas y operadores de telefonía móvil. Por otra parte, es importante que los usuarios hayan desarrollado al mismo nivel sus habilidades y destrezas. Sobre eso no tengo datos, pero supongo que habrá ido avanzando.
-¿Existe el riesgo de que profesionales con conocimientos se queden fuera de estas «ciberestructuras» por no estar al día?
-Puede suceder, para empezar existe una brecha digital generacional, porque los jóvenes son expertos, mientras que a medida que avanza la edad topamos con una inversión en el conocimiento: tradicionalmente se tenía más cuanto mayor se era y en el mundo digital son los que tienen menos años los que aportan mayor conocimiento. Esto pone de manifiesto la necesidad de hacer políticas intergeneracionales de transmisión de saber para evitar la exclusión social en las ciberciudades.
-¿Estos cambios están agrandando las barreras con los países menos desarrollados?
-Eso está claro, donde están surgiendo las grandes ciberciudades son lugares como San Francisco, Boston o Los Ángeles. Allí hay centros y empresas basados en el conocimiento tecnológico y eso no quiere decir que no tengan influencias sobre el resto de los países, porque siempre se da esa fascinación hacia las grandes urbes. Hay sociedades que estaban poco desarrolladas industrialmente, pero que dieron el salto al espacio informacional y están perfectamente desarrolladas en este nivel. Creo que Galicia puede estar en esta situación.