Nunca mires directamente al sol en un eclipse

El eclipse parcial del próximo viernes será visible desde Galicia a partir de las 9 de la mañana hasta las 11.20 horas 

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16/03/2015 20:25 h

De momento desconocemos si las condiciones meteorológicas permitirán disfrutar del espectáculo el próximo viernes, 20 de marzo. La luna ocultará el sol parcialmente, un fenómeno que se puede observar en escasas ocasiones y que comenzará a las 9:30 de la mañana.

En la actualidad existen peregrinaciones mundiales de aficionados y científicos para observar in situ eclipses, sobre todo si son totales. Pero no siempre han sido un acontecimiento atractivo. Al igual que otros fenómenos del cosmos, como los cometas, hubo que esperar a que la ciencia ofreciese una explicación para que dejásemos de interpretarlos como un desastre, un palabra que proviene del griego y que significa astro desfavorable.

En la guerra del Peloponeso, en el siglo V a. c, un eclipse lunar fue determinante en el desenlace de la contienda. Mientras el ejército de los atenienses marchaba sobre Siracusa la luna se ocultó. Aterrorizados por el suceso aquellos hombres se negaron a continuar con el asedio de la ciudad siciliana. Nada bueno les esperaba, debieron pensar. La marcha se pospuso durante 27 días, un tiempo que aprovecharon los siracusanos para tomar ventaja del terreno y vencerles.

La luna de Colón

En 1503, una plaga de termitas afectó a tres de las cuatro embarcaciones que formaban parte de la última expedición de Cristóbal Colón a América. El conquistador y sus hombres quedaron atrapados en Jamaica. Al principio, los indígenas fueron hospitalarios, ofreciéndoles alimentos mientras esperaban un rescate. Pero, después de meses sin noticias del viejo continente, los nativos decidieron cortar el suministro de comida. En aquel aprieto Colón echó mano de una guía astronómica que predecía un eclipse total de luna pocos días después. Colón se reunió con los isleños y les aconsejó que volviesen a proporcionarle alimentos o de lo contrario ocultaría la luna. Los nativos hicieron caso omiso a la amenaza por ridícula, pero aquella noche el astro salió ya con tonos rojizos. Mientras duraba la ocultación los jamaicanos suplicaron a Colón que les devolviese la luna. No es que los nativos nunca hubiesen visto antes un eclipse, lo que les asustó de verdad es que un hombre pudiese anticiparlo. El español se convirtió en algo parecido a un dios de aquella tribu y, lo más importante, siguió alimentando a los suyos.

Alineaciones mensuales

Cuando la Luna se alinea de manera opuesta a la Tierra y al Sol se encuentra en oposición o fase llena y su disco se aprecia totalmente iluminado. Si la Luna se sitúa entre nuestro planeta y el gran astro está en conjunción o fase nueva, solo vemos sombra en el disco lunar. Pero si un eclipse se produce precisamente cuando se alinean los tres astros la pregunta es obligatoria ¿Por qué no hay un eclipse solar y uno lunar todos los meses? La respuesta es que durante la fase nueva y llena la alineación no ocurre en el mismo plano. La órbita de la Luna está inclinada respecto al centro terrestre y al solar y por tanto el satélite siempre pasa o por encima o por debajo de la sombra que genera la Tierra. Por eso los eclipses son fenómenos poco habituales.

El eclipse y la mariposa

No solo conocemos con total precisión los datos del eclipse del 20 de marzo sino también los del siglo que viene. Un caso. El domingo 8 de febrero del 2111 se producirá un eclipse total de Sol en Maricunga, en el norte de Chile. La máxima oscuridad tendrá lugar a las 9 de la mañana con 1 minuto y 44 segundos. Lo que no sabremos hasta un par de días antes es si el cielo estará o no despejado. Podemos predecir eclipses pero no el tiempo ¿Cómo es posible? En el libro Antimateria, Magia y Poesía de José Edelstein, profesor de Física de la Universidad de Santiago, encontramos la explicación. «El movimiento de los astros responde a cuestiones geométricas que es posible calcular y predecir introduciendo las ecuaciones adecuadas en un ordenador. Lo que ocurre con la meteorología es que depende de demasiados factores como la humedad, el viento o la temperatura. Cada una de esas variables puede experimentar pequeños cambios que alteran el pronóstico, no de las horas siguientes pero sí de varias jornadas después», comenta Edelstein. Esto es el famoso Efecto Mariposa, un término que acuñó el matemático Edward Lorenz para referirse a las ecuaciones no lineales. Quería explicar que un ligero cambio en las condiciones iniciales modifica por completo el resultado final. «No sabemos si el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas», añade el físico. Como estamos en invierno, habrá que esperar hasta tres días antes, como mínimo, para hacernos una idea de las condiciones meteorológicas exactas que tendremos durante la mañana del próximo viernes.

La Tierra, un lugar privilegiado

En Mercurio y Venus no existen los eclipses porque ninguno de los planetas dispone de satélites. En Marte, a pesar de que tiene dos lunas solo pueden observarse ocultaciones parciales ya que por una cuestión de tamaño y distancia ninguna llega a tapar el Sol completamente. Todo lo contrario ocurre en Júpiter y Saturno. Los gigantes planetas gaseosos disponen de muchas lunas y los eclipses son algo muy habitual pero son tan grandes que en cada alineación el sol desaparece completamente. «El mejor lugar del sistema solar para observar este juego de posiciones es, sin duda, la Tierra. Desde nuestro mundo aparentemente la Luna y el Sol tienen el mismo tamaño y por ello la ocultación encaja perfectamente y permite que podamos ver la cromosfera, la atmósfera de la estrella. Vivimos además los mejores tiempos para la observación del fenómeno. La Luna no siempre ha estado donde se encuentra ahora. En el pasado estaba mucho más cerca y no se veían los eclipses. Y como cada año se aleja unos cuatro centímetros en el futuro dejarán de ocurrir», apunta el astrónomo Borja Tosar.

Sombras extrañas

Durante los minutos que dura el eclipse ocurren cosas curiosas. A medida que se aproxima la máxima ocultación las temperaturas comienzan a bajar varios grados. Un descenso que afecta a la sensación térmica. Las sombras también se vuelven alargadas, algo que se nota especialmente en las manos. Nuestros dedos se estiran y, por un momento, parecen sacados de otro mundo. Haga la prueba. Lo que nunca debe hacer es observar el fenómeno sin protección. «El sol emite luz visible, que es la que captamos con nuestros ojos pero también luz infrarroja, que es invisible. Como la visible disminuye mientras se produce el eclipse, la pupila se abre para captar más luminosidad dejando que penetre la infrarroja que quema las células de los ojos y puede provocar ceguera», recuerda Tosar. Además, durante la observación, mientras la pupila se está quemando no se experimenta dolor. Por ello hay que tener especial cuidado con los niños. Si no dispone de gafas especiales existe una solución práctica que está al alcance de cualquiera. «Puede coger un folio o cartón, hacerle un agujero y proyectar la luz sobre el suelo o una pared. De esta forma podrá ver el eclipse proyectado en esa superficie», aconseja el astrónomo.

El próximo viernes tendremos una buena oportunidad para ser partícipes de una vieja y estrecha relación, la de los seres humanos con la astronomía. Aunque es un día festivo se han organizado eventos públicos en diferentes lugares de la comunidad, como la Casa de las Ciencias en A Coruña, el Observatorio Astronómico de Santiago o la Plaza Macías de Padrón, donde se pueden seguir al minuto el fenómeno con la ayuda de científicos. Será además un eclipse especial que anunciará la llegada de una nueva estación ya que ese día comenzará la primavera. Ojalá que el tiempo lo haga posible.

Por Xavi Fonseca / Dirige y presenta «Historias del Tiempo» en V Televisión

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