Un científico de élite renuncia a su contrato porque no ve futuro

Eirín-López es investigador Ramón y Cajal en la UDC y fue elegido en el 2011 mejor investigador joven de España en biología evolutiva

$tituloImg.Eirín se irá a la Universidad Internacional de Miami, donde está estos días para preparar su desembarco
Eirín se irá a la Universidad Internacional de Miami, donde está estos días para preparar su desembarco

redacción / la voz 10/06/2013 07:00 h

Al investigador en biología evolutiva José María Eirín-López se le podría considerar como un auténtico privilegiado. Y él mismo lo admite. Se formó con una selectiva beca europea Marie Curie; una investigación suya que abría una vía para encontrar sustitutos naturales a los antibióticos fue designada por Nature como una de las diez mejores del año 2008; en el 2011 fue elegido como el mejor investigador joven de España en biología evolutiva y ahora trabaja en la Universidade da Coruña, su ciudad, con un contrato Ramón y Cajal, el mismo por el que suspiran centenares de jóvenes científicos en el extranjero para retornar a España, como el físico Diego Martínez. Y también dirige un grupo propio de investigación, Chromevol, dedicado a la genética de organismos marinos, trabajo que puede derivar en un test de ADN para detectar mareas rojas.

Es un afortunado porque investiga en lo que le gusta y en su ciudad. Pero lo hará por poco tiempo. En septiembre se irá a Estados Unidos para trabajar como profesor titular en la Universidad Internacional de Florida. La crítica situación por la que atraviesa la ciencia en España y la inestabilidad de la carrera investigadora lo han animado a pasarse al plan B, aun cuando le queda más de un año de contrato. Su caso es excepcional, pero puede dejar de serlo, porque antes su contrato era una garantía para incorporarse al sistema español de I+D+i y ahora no lo es.

«Esto se desmorona. Es dramático, la gente de mi grupo se está yendo a todas partes»

«Sí, me marcho -explica-, porque no puedo permitirme el lujo de acabar aquí mi contrato y que luego me digan: ??lo sentimos, pero no puede ser??. Me parece descorazonador que después de tanto tiempo trabajando aquí mi futuro dependa de las circunstancias, de a ver qué pasa. No quiero esperar hasta el último momento para quedarme en la calle, ni voy a esperar a que mi futuro dependa del azar».

Admite que en la Universidade da Coruña lo han tratado bien, pero a Estados Unidos no solo se irá con un sueldo mucho mayor y una plaza como profesor titular, sino con dinero para montar su propio laboratorio y contratar a su gente. Son condiciones impensables en España, pero lo que más lamenta es la sensación de frustración, el hecho de que por más que trabajase aquí no tendría garantizada ninguna estabilidad laboral, que es algo muy distinto a un puesto fijo.

«Es frustrante»

«Por mucho que te esfuerces -dice-, te sacrifiques y por mucho que produzcas, es frustrante saber que al final quedarte o no, no va a depender de ti. Puedes descubrir la pólvora, pero aún así no tienes estabilidad. En Estados Unidos, si no produces te vas a la calle, pero si lo haces bien tu futuro depende de ti».

A Eirín-López hay otra cosa que le duele: «Mi trabajo va a revertir ahora al 100 % en una institución americana».

Quien más lamenta aún su marcha es Josefina Méndez Felpeto, la directora del grupo de Genética de Organismos Marinos. No solo por Eirín, uno de sus colaboradores más destacados, sino también por la suerte de otros que siguen el mismo camino. «Esto se desmorona, es dramático, la gente se está yendo a todas partes». Parte de la gente que tenía en su equipo está repartida en Oxford, Canadá, California y Alemania. «Todos los doctores que se han formado aquí se marchan. Es lo peor que he visto en los más de 30 años que llevo en la investigación, es un desastre», advierte Méndez, que cree que lo peor aún es el mensaje de desánimo que se ofrece a los que empiezan.

Votación
104 votos