Ángel Guerra: «Ahora sabemos que las larvas de pulpo se comen las de cangrejo»

El experto gallego inaugura hoy en Brasil el mayor evento científico que se celebra en el mundo sobre cefalópodos


vigo / la voz 27/10/2012 07:00 h

Ángel Guerra es una autoridad en el mundo de los cefalópodos. El equipo que dirige en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo ha suscrito algunos de los proyectos más novedosos en este campo en cuatro décadas. Uno de los últimos en los que está enfrascado es en el estudio de la influencia del medio marino en los cefalópodos en Galicia, con especial atención a la dieta y a la reproducción. Guerra figura entre los más de 250 investigadores que, desde hoy y hasta el 2 de noviembre, participan en el Cephalopod International Advisoy Council Symposium que se celebra en Brasil, el mayor evento científico sobre cefalópodos a nivel mundial. De hecho, ha sido la persona elegida por la organización para pronunciar la conferencia inaugural.

-¿Qué importancia tienen este tipo de encuentros?

-Se celebran cada tres años y suponen una oportunidad excepcional para presentar los resultados de las investigaciones que realizamos en Galicia, pero también para conocer qué se está haciendo en el resto del mundo.

-Al margen de su clase magistral de arranque, ¿qué trabajos llevan en la cartera?

-Entre otros, el que estamos haciendo en el entorno de los parques nacionales de las Illas Atlánticas y de Cabrera y que, por ejemplo, nos ha permitido averiguar que las larvas de pulpo se alimentan de larvas de cangrejo.

-¿Será por eso que los buenos años de pulpo son malos para nécoras y centollos?

-Pudiera ser, pero no está justificado. Lo que sí sabemos es que este año en Galicia, donde se capturan entre 2.500 y 3.000 toneladas, es malo para el pulpo.

-¿Qué importancia tiene dicho descubrimiento?

-Tanta como que puede estar más cerca la rentabilidad comercial de la especie en cautividad. Desde que en 1995 empezamos a experimentar en este terreno se ha avanzado mucho, y se van obteniendo cada vez mejores resultados, pero aún faltan unos años para que llegue al mercado pulpo de acuicultura. Precisamente uno de los principales problemas es que se nos mueren demasiadas larvas. También hemos descubierto que, igual que el choco, aguanta bien las condiciones de confinamiento en los tanques. La respuesta al estrés es buena.

-¿Qué más cosas han descubierto que puedan tener una aplicación práctica en el sector pesquero?

-Que la meteorología, el viento y, sobre todo, el agua dulce, influye sobre la biomasa de pulpos. El agua dulce los mata. No ocurre lo mismo con los chocos, que se adaptan mucho mejor a condiciones de baja salinidad.

-Parece que el estudio en el entorno de las Cíes y Cabrera está dando para mucho.

-Sí, porque además hemos logrado identificar las condiciones ideales para que los pulpos realicen sus puestas: zona rocosa con oquedades y con muchas piedrecitas pequeñas alrededor con las que tapan la guarida y, sobre todo, zonas de agua muy aireada y sin contaminación. Pero, además, hemos filmado la primera cópula, que sepamos, de pulpos en la naturaleza.

-Con todo lo que llevan a Brasil van a ser la envidia de sus colegas del resto del mundo.

-También nos permitirá saber qué están haciendo otros muchos grupos punteros en investigación. Estamos muy interesados en contrastar datos con un grupo que está estudiando los pulpos de los alrededores de las Malvinas y la Antártida. Disponemos de una serie de muestras que nos han facilitado cefalopoderos de empresas viguesas que faenan en aquellas aguas y queremos saber si hay especies nuevas, si las bajas temperaturas les permiten vivir más tiempo, cómo es el ciclo de reproducción... En fin, si ya han descubierto por qué en el caladero de las Malvinas hay tanto cefalópodo y por qué se producen variaciones tan grandes de biomasa de un año a otro.

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