Afirman que el hombre de Flores es una nueva especie


El debate continúa. ¿Es una nueva especie o simplemente una aberración del hombre moderno? Desde que hace cuatro años un grupo de antropólogos australianos descubriera en la isla indonesia de Flores el esqueleto del bautizado como Homo florensis , correspondiente a una pequeña criatura de apenas un metro de altura y con un cerebro de 380 centímetros cúbicos, similar al de un chimpancé, la comunidad científica sigue sin lograr un consenso y sin ofrecer una respuesta contundente a la gran pregunta.

El debate se ha azuzado con una nueva investigación de la Universidad australiana de Wollongong, patrocinada por National Geographic, en la que sus autores demuestran, mediante el análisis de un hueso de la muñeca del hobbit , que el también conocido como hombre de Flores corresponde a una nueva especie de homínido, lo que completaría un poco más el complejo árbol de la evolución humana. Queda por confirmar, sin embargo, si este estudio es lo suficientemente inapelable como para zanjar la polémica o si, por el contrario, esta se mantendrá abierta.

El debate comenzó cuando en octubre del 2004 la revista científica Nature anunció al mundo el descubrimiento de una nueva especie de Homo sapiens que sería heredera del Homo Erectus -el antecesor del homínido moderno- y que pudo haber llegado a Indonesia hace unos 800.000 años. Pero ¿cómo degeneró hasta convertirse prácticamente en un pigmeo en vez de seguir la evolución de sus primos? En su momento, los investigadores respondieron a esta pregunta asegurando que lo más probable es que fuera perdiendo tamaño de generación en generación debido a su reclusión en un medio muy reducido y con recursos limitados. Pero puede que no fuera la única rareza, ya que en la isla de Flores también cohabitaba hace 18.000 años con ratas del tamaño de perros, lagartos gigantes y elefantes enanos.

Esta teoría no convenció a todos los antropólogos, que no entendían cómo el Homo erectus pudo haber llegado más allá de Java. La única explicación es que lo hiciera en botes, una tecnología que no se desarrolló hasta la llegada del sapiens. Los escépticos reafirmaron sus sospechas cuando una investigación publicada en agosto del 2006 en la otra gran revista científica, Science , desmontaba la teoría del hobbit . El trabajo, dirigido por el primatólogo del Museo Field de Washington Robert Martin, reveló tras un análisis de los restos que estos pertenecían a un humano moderno afectado de microcefalia, un problema que repercute en el pequeño tamaño del cráneo. Conclusión: el Homo florensis no era más que la degeneración de un sapiens. ¿O quizás es algo más?

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