Introducen en Galicia perros pirenaicos para guardar rebaños

La creciente presencia de lobos y cuervos impulsa la adopción de esta raza


02/09/2007 02:00 h

Por primera vez en Galicia, el Instituto Pirenaico del Perro Montaña de los Pirineos acaba de ceder a un pastor uno de sus canes de raza para la protección de rebaños. El cachorro, Darwin da Gándara de Barrantes, llegó el viernes a los pastizales del Marco de Álvare, en A Pastoriza (Lugo), donde se acostumbrará al trabajo de guardar 300 ovejas. Para ello, ya ha sido rebautizado con el más directo Zacarías por su nuevo propietario, Alejandro Salvatierra, que emplea mastines y otros canes de pastoreo para defender su ganado de lobos, zorros, perros asilvestrados y hasta de los cuervos, pues éstos atacan ovejas y crías durante los partos.

Las hembras de raza montaña de los Pirineos son especialmente efectivas en esta tarea; la creciente conflictividad con el lobo, a causa de la expansión de éste en Galicia, aconseja su introducción. En otras comunidades, como Valencia, están obteniendo buenos resultados con esta raza.

El mencionado instituto pirenaico posee un programa para el fomento de la biodiversidad y cede perros con pedigrí a ganaderos que los socializan y usan en el campo, contribuyendo de este modo a conservar sus características morfológicas e instinto. El instituto tiene como delegados en Galicia a los criadores pontevedreses Rafael Fernández y Fernando Fandiño, que han conseguido premios en concursos con sus ejemplares Da Gándara de Barrantes y Do Liboreiro.

Zacarías pronto ganará experiencia y peso -sus diez kilos actuales pasarán a 60-; en año y medio tendrá la compañía de una hembra. Instituto y ganadero se repartirán los cruces remunerados. De momento, aprenderá junto a Blanco, un cruce de montaña de los Pirineos y mastín, y Montero, mastín leonés también recién llegado a la explotación.

Su adiestramiento consiste básicamente en criar al perro permanentemente con las ovejas y cabras, para que las proteja y esté siempre con ellas, tanto dentro del corral como en los prados de montaña. De momento, ya comparte el bebedero con las reses; lo importante es que tenga mucho contacto con las ovejas, y no con las personas, según explicaron los criadores.

Pocas caricias

Si al cabo de un tiempo no se aparta del rebaño, fijando su atención y protección en las ovejas, la integración será exitosa, pues su función protectora habrá de centrarse en ellas, y no sobre un territorio, las casas o las personas.

«Al perro de protección no lo hemos de acariciar a menudo. Cuantas más caricias, la unión entre él y la persona que lo acaricia se reforzará, en detrimento de su afecto por el rebaño», argumentan. Más que pelear o atacar al lobo, el musculoso montaña de los Pirineos previene con su presencia el acercamiento al rebaño.

Aunque Zacarías es el primer montaña de los Pirineos que cuidará de un rebaño gallego, en los últimos tiempos están llegando a Galicia decenas de mastines procedentes preferentemente de León de líneas genéticas que se dedicaron a la trashumancia y que se cotizan a 600 euros.

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