redacción / la voz

Los estudiosos creían que los habían destruido los canteros que extrajeron piedras para la construcción, pero el azar también da sus días buenos y los miembros del colectivo A Rula localizaron por casualidad el petroglifo del Monte das Pedras o Monte Castelo, que llevaba medio siglo fuera de control. Estos grabados, que están en la parroquia de San Estevo de Covas (Ames), habían sido descubiertos a principios del siglo XX por Óscar Lojo Batalla Sampedro, un ilustrado que fue alcalde de Ames entre 1931 y 1936, y que en 1969 fue homenajeado por los vecinos, con la erección de un busto ante la antigua escuela de Tapia, que él mismo había pagado.

Los localizadores consideran esta estación como uno de los yacimientos más interesantes de la Edad del Bronce en toda la comarca compostelana. Tras comunicar su hallazgo a la Dirección Xeral de Patrimonio y al Concello de Ames, el grupo demanda la protección de este petroglifo en el contorno natural y cultural que lo rodea. Creen que, para empezar, es necesario modificar la correspondiente ficha en el plan general municipal, para asentarlo correctamente y establecer una zona de protección. En realidad proponen «a creación dunha área arqueolóxica, que protexa os catro xacementos da zona: o castro de Monte Ventosa e os gravados de Monte das Pedras, Peneda Negra e Campo Redondo». De hecho, los ejemplares encontrados días atrás aparecieron porque los especialistas de A Rula estaban haciendo una revisión de los viejos senderos que conducen a otra estación de grabados. «A nosa intención era a procura de novos vieiros de acceso ao magnífico e pouco valorado petróglifo da Peneda Negra, e a constancia levounos a dar con outra mostra non menos excepcional da nosa arte máis primixenia, unha xoia perdida», explica Pablo Sanmartín, archivero y directivo de A Rula.

El grupo, que preside Luis Leclere Rodríguez, ha elaborado un amplio informe sobre el ejemplar, que tiene unas dimensiones de 4,36 por 4,10 metros. Está, «entre matogueiras e toxos», en una amplia parcela del Monte de Castelo, a unos 200 metros de la croa del castro de Monte Ventosa. Apenas sobresale del suelo, lo que dificulta su localización, a pesar de estar junto a un camino que cruza el prado.

Los grabados incluyen combinaciones de círculos concéntricos, unidos con formas cuadrangulares y rectangulares de bordes redondeados, anillos simples y dobles y lóbulos, entre otras. La tipología de los motivos, según Sanmartín, guarda un «evidente parecido» con otros de la Peneda Negra. «Isto lévanos a pensar nunha posible mesma autoría en ambos os casos», explica. Otros elementos son comunes al conjunto arqueológico próximo de Campo Redondo, localizado también por A Rula en el 2013.

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