En medio de la presión social recibió, tras ocho años, la licencia de apertura de su negocio en San Miguel
21 feb 2014 . Actualizado a las 17:52 h.Isabel López exhibe ufana en el escaparate de su tienda la licencia de apertura de su establecimiento. Para que la vea todo el mundo, y particularmente sus vecinos y quienes apoyaron su causa. Tras ocho años de tramitación, sacrificios y un claro riesgo para su salud psicológica que a punto estuvo de llevarle a arrojar la toalla, su tienda Grial funciona desde ayer ya legalmente en la plaza de San Miguel. Venció a la burocracia.
A principios de este año, cuando comprobó que sus esfuerzos por legalizar su negocio le iban a conducir a repetir todo el proceso administrativo y a volver a pagar las tasas, decidió plantarse y no efectuar más trámites. Su caso, propagado por las redes sociales, suscitó manifestaciones de apoyo desde distintos puntos de la geografía española. Al propio tiempo provocó múltiples comentarios en los que la farragosa burocracia de la Administración concentró una crítica generalizada.
«Pero si mi negocio es inocuo», lamentaba aún ayer Isabel López, la propietaria de Grial y protagonista de esta historia. Posee una tienda de regalos. Lo único que hizo fue cambiar el nombre del anterior inquilino por el suyo y le dio a los muros una capa de pintura. Aunque cumplía las sucesivas notificaciones que le llegaban de Raxoi, su caso se eternizaba y no veía el final del túnel. Incluso tuvo que arrancar una puerta de forja que dejó hechos unos zorros los viejos muros de la tienda y le hizo caducar los plazos con el proceso prácticamente cerrado.
Centenares de firmas apoyaron su causa. Hace unos días, cuando reunió 1.400, las presentó junto a su hermano Rogelio en el registro municipal. Pero la lista de rúbricas siguió ampliándose y hoy hay algunos centenares más. «Las entregaremos también en el Concello, aunque ya tenga la licencia, porque ese era el objetivo de quienes firmaron», señala Isabel. Antes de obtener el permiso de apertura firmó un documento y abonó la cuota correspondiente.
Aparte del mundo virtual, la dueña de Grial ha estado arropado por su familia y su entorno: «Tengo un vecindario que es una maravilla y ha estado incondicionalmente a mi lado. Les agradezco su apoyo». Destaca el dinamismo existente en San Miguel y su contorno, cuyos moradores crearon una asociación hace año y medio.