La construcción y el comercio son los sectores más castigados
10 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Desde que se inició la crisis económica en el 2008 en la ciudad de Santiago han bajado la persiana un total de 257 empresas, según los últimos datos actualizados que maneja el Instituto Galego de Estadística (IGE), cerrados a 31 de diciembre del 2011. A falta de conocer el balance del 2012, el peor año de la recesión, la destrucción del tejido empresarial se concentra, fundamentalmente, en el sector de la construcción -que en cuatro años ha pasado de 1.162 empresas a 1.082 - y en los servicios - de 8.421 a 8.256-, sector este último donde la hostelería ha mostrado un alto nivel de resistencia por el empuje del turismo, mientras que la actividad comercial local ha salido muy mal parada.
Compostela tenía a comienzos del 2008 registradas un total de 10.094 empresas. Cuatro años más tarde, la cifra se situaba en 9.837, la más baja de la serie. Cuando el IGE haga público el dato del 2012 el censo se verá mucho más menguado. A lo largo del pasado año, Compostela y su comarca, según los datos del Consello Galego de Relacións Laborais, contabilizaron 138 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que afectaron a más de 1.500 puestos de trabajo: un número récord de empleados que vieron extinguida, suspendida o reducida su jornada laboral; Finsa, Santos, Daviña, Castrosúa o Tórculo fueron algunas de las firmas que en el 2012 se acogieron a regulaciones de empleo.
Caída del tráfico en el Tambre
Santiago apenas acoge a 39 de las primeras 500 empresas gallegas, es decir, que el grueso de la destrucción del tejido empresarial de que da cuenta el IGE se concentra, sobre todo, en las micropymes. El descenso de actividad que ha generado la crisis tiene un reflejo inequívoco en el tráfico diario en el polígono empresarial del Tambre. Antes de la recesión, en el 2007, se contabilizaban una media de 30.000 vehículos al día, mientras que ahora la cifra se sitúa en los 20.000, lo que supone un descenso del 30%, según las estimaciones que maneja la asociación de empresarios del polígono compostelano
Las elevadas estadísticas de desempleo, que marcan récords históricos en la capital de Galicia, han desplomado el consumo. Incluso aquellos ocupados con una mayor seguridad laboral, como es el caso de los empleados públicos, han visto reducido su poder adquisitivo de forma considerable, lo que reduce sus gastos.
Todo ello ha generado una tormenta perfecta para el desplome de la demanda. Un grave problema al que se suma la falta de acceso al crédito por parte de unas empresas que, en su mayoría, viven del mercado local, apenas tienen negocio fuera y están escasamente especializadas, lo que las hace mucho más vulnerables.