Adiós a un Apóstol con 90.000 fiesteros

Caballer cierra los festejos grandes de la ciudad lanzando una tonelada y media de pirotecnia

la voz

Adiós a la edición del 2011. Acabó esta madrugada el Apóstol más corto (solo 11 días de duración), barato (apenas 200.000 euros de presupuesto) y velozmente organizado del siglo, pues hubo de ser improvisado con un par de semanas de margen debido a la dilación del traspaso de poderes en Raxoi. Y no por ello, sin embargo, se recordará como el menos concurrido. Al contrario, según datos facilitados por el Concello, aproximadamente 90.000 personas participaron directamente en alguna o varias de las actividades del programa de ocio ofertado por el Ayuntamiento con motivo de las fiestas grandes de la ciudad. En dicho recuento figuran incluidos desde los 5.000 espectadores que abarrotaron A Quintana el jueves 28 para escuchar a Vetusta Morla hasta los 72 jugadores que compitieron en el Campionato de Chave el sábado, pero no miles de almas más «imposibles de cuantificar»; por ejemplo, las que siguieron los fuegos del 24 desde el Pedroso, Bonaval, la Alameda y otros muchos puntos de la capital alternativos al Obradoiro.

De poner el broche de oro a los festejos se ocuparon anoche, subcontratados por la compañía GPD, técnicos de la empresa valenciana Ricasa, del pirotécnico Ricardo Caballer. Ayudados de un avanzado sistema de disparo llamado pirodigital, lanzaron 1.791 artefactos que contenían unos 1.500 kilos de material. Más de 15.000 compostelanos, de acuerdo con cálculos del Ayuntamiento, disfrutaron en directo del show en el entorno de la escalinata de la avenida da Coruña, en el Campus Vida de la USC. Fueron 15 minutos vibrantes -llegaron a sucederse hasta 40 disparos por segundo- que acabaron en plan apoteósico. Previamente, en una velada pop en A Quintana, habían empezado a actuar Modestia Aparte y ex cantantes de Siniestro Total, Melón Diesel y Guaraná.

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