La octogenaria de Tomeza conocía a uno de los asaltantes detenidos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

GUARDIA CIVIL

La Guardia Civil elevó a cuatro el número de arrestados por robos en casas

04 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Aurelia Casal Malvar, la octogenaria que fue asaltada en la madrugada del 23 de noviembre en su casa de Tomeza, conocía a uno de los detenidos por los robos en viviendas. Según explicó la pontevedresa, hace un año, se presentó en su domicilio un individuo que, no sabe cómo, se enteró de que adquiere «moita» leña: «Non sei se foi por outros madeireiros, pero veu por aquí e díxome: ??Cómpreme uns tractores de leña que lla deixo máis barata??».

Su interlocutor, a preguntas de la octogenaria, se identificó como residente en el lugar de Cacheiro, en la parroquia pontevedresa de A Canicouva, al tiempo que le insistía: «Ando vendendo leña por aí». Aurelia le dio largas y se mantuvo fiel a sus suministradores de siempre.

No volvió a saber de él hasta que la Guardia Civil le comunicó dos de los arrestos que se practicaron este fin de semana. En el reconocimiento de los sospechosos, la octogenaria saltó: «¡Pero si este é o madeireiro!».

A este par de detenciones, tal como estaba previsto, el instituto armado ha sumado otras dos, al tiempo que se precisó que «formaban parte de un grupo criminal dedicado a la comisión de robos con violencia en viviendas habitadas». Tres de estos arrestos se practicaron en Pontevedra, mientras que en A Coruña se llevó a cabo el cuarto, de tal modo que dos sospechosos ingresaron en la prisión de A Lama y un tercero en la de Teixeiro.

Todos son de nacionalidad española, tienen entre 24 y 53 años y con domicilio en las localidades de Arcade y A Coruña, así como se ha determinado que alguno de ellos ya tenía antecedentes policiales por hechos similares. Están acusados de robo con violencia, robo con fuerza, tenencia ilícita de armas de fuego, detención ilegal y resistencia grave a agentes de la autoridad. Además de los asaltos en Tomeza y Sanxenxo, se les vincula con otros en Paredes (Vilaboa), Arcade (Soutomaior), Cedeira y Pontedeume.

Los investigadores, adscritos a la policía judicial de la Guardia Civil de Pontevedra y A Coruña, determinaron en octubre que se estaban produciendo unos asaltos con muchas similitudes. Todos siguieron el patrón que sufrió Aurelia Casal en sus propias carnes. Esto es, se trataba de robos cometidos «a altas horas de la madrugada» con las víctimas dentro de las viviendas, de tal modo que «se producían con especial violencia». De hecho, los ladrones recurrían, «casi siempre», a proferir amenazas de muerte hacia las víctimas o sus familiares, «de los que conocían algunos detalles de su vida».

Se acordaron dos registros domiciliarios que permitieron intervenir parte de los botines obtenidos, así como pasamontañas, una careta de plástico -fue reconocida por una víctima-, una porra eléctrica, dos pistolas y una escopeta de cañones recortados. En los vehículos que utilizaban en sus desplazamientos fueron localizados guantes, pasamontañas, palancas y linternas.