«Ahora mismo de lo que estoy viviendo es de este trabajo»

Marcos Gago Otero
M. Gago PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La inclusión en una brigada es la única oferta laboral de cientos de vecinos

03 feb 2013 . Actualizado a las 06:59 h.

Jóvenes, hombres de más de cincuenta años y mujeres son tres de los colectivos más afectados por la crisis y que se ven más atenazados por el desempleo en la comarca. Estos perfiles son precisamente los que se encuentran con más facilidad en las brigadas contratadas por los comuneros, al menos en la parroquia marinense de San Tomé. La oportunidad que les ofrecen los comuneros a estos vecinos es vital para los afectados. Para la mayoría, en estos últimos años los meses del trabajo forestal son la única ocasión que tienen para abandonar las colas del paro durante casi todo el año.

A sus 28 años, Juan Manuel Santaclara está cansado de buscar trabajo en vano. Lleva trabajando en el monte de San Tomé tres años y conoce las dificultades para encontrar un trabajo. «Cuando salgo de la brigada echo currículos por todos los lados y no hay manera. A lo mejor 200 o 300 al año sin resultado», explica. La única alternativa es ir «haciendo changas», aprovechar las propuestas de particulares para limpiar sus fincas o sus tomadas. «Espero volver a la brigada este verano, porque ahora mismo de lo que estoy viviendo es de este trabajo», precisa.

Aunque solo tiene estudios de la antigua EGB, Santaclara sí tiene una formación suficiente para poder encontrar un trabajo más estable. Por ejemplo, tiene un certificado que lo acredita para el transporte de mercancías peligrosas y el carné de camionero de primera. Pero con el gasoil por los aires y la crisis general, la demanda de transportistas ha caído en picado.

Escasas alternativas

Santaclara también tiene el título de carretillero, pero no encuentra tampoco trabajo en Marín. La caída de la lonja ha supuesto la destrucción de centenares de puestos. Con la mitad de la flota amarrada y el resto en horas bajas, el puerto hace mucho que dejó de ser la panacea de otros tiempos. «El año pasado trabajé dos meses en Chacón Juguetes en Navidad por refuerzo del personal y después nada», recuerda. La brigada es, pues, su tabla de salvación laboral.

En situación similar está María del Carmen Portela, que ha sido contratada por la junta de montes desde el 2004 como peón forestal. Su marido no está en el paro, pero no es suficiente. «Tengo cuatro hijos y me hace falta el trabajo. Sin esta oportunidad, me quedaría en casa», recalca.

Ella no le teme a las tareas forestales. Admite que es un cometido duro, pero también recuerda que ella está acostumbrada a «andar en la aldea». El trabajo del monte no le es ajeno del todo y eso supuso una ventaja. «Me parece bien que den primero trabajo a los de la parroquia».

Cuando se fue de Pontevedra la empresa en la que desempeñaba el puesto de peón, Eduardo del Río se quedó en el desempleo. Este peón lleva 15 años en el sector, primero con la Xunta y luego en una firma privada. Desde hace varios años está en la brigada de San Tomé, lo que le permite ir tirando, y se muestra satisfecho. «Aquí trabállase ben, hai que andar coas máquinas, desbrozar, o que faga falta». Con lo que está lloviendo seguro que este verano no les faltarán cosas que hacer.