a torre vixía

Geometría Variable Obrera Española (GVOE)


Cuando Pedro Sánchez gane las elecciones, e imponga las listas abiertas, última ocurrencia de su programa, solo le faltará cambiar la sigla PSOE por GVOE -léase gevoe-. Y esta España, que ya fue ibera, celta, romana, cartaginesa y bárbara -en versión vándala, alana y visigoda-; que fue ocupada por los árabes -en versión bereberes, almohades, almorávides y nazaríes-; y que está atiborrada de cristianos descreídos en forma de monárquicos, republicanos, liberales, absolutistas, afrancesados, conservadores, nacionalistas, imperialistas, golpistas y demócratas, alcanzará por fin el paraíso de la geometría variable, que será un país en el que todo puede ser pero también puede no ser.

Cuando tal cosa suceda, Pedro Sánchez reiniciará su ciclo presentándose a secretario general del GVOE. Puede salir o no salir. Pero si sale, se presentará a las primarias. Puede salir o no salir. Pero si sale, se meterá en una lista abierta de Madrid, donde no se sabe qué número ocupará, porque se ordenará por orden alfabético con inicio sorteado. Esa lista puede ganar o no ganar. Pero si gana, el tal Sánchez, secretario general, candidato electo a la presidencia y miembro de la lista de Madrid, puede ser elegido por la gente o no. Pero si sale elegido tendrá que pactar sabe Dios con qué partidos y con qué líderes, porque los jefes de filas -Iglesias, Garzón y Rivera- podrán salir elegidos o no. Pero si salen elegidos, pactará, según él mismo explica, con Podemos y Ciudadanos, para hacer una mayoría que puede ser populista como Podemos, liberal como Ciudadanos, o pura casta como el PSOE.

Si finalmente logramos el pacto, Pedro Sánchez, si ha quedado de segundo -porque el ganador solo puede ser el PP- será presidente. Pero si el segundo fuese Podemos, puede presidir el Gobierno Pablo Iglesias, en cuyo caso Pedro Sánchez iría de embajador a Venezuela, porque, tras cerrar la embajada ante la Santa Sede, y convertir el caserón romano de Piazza Espagna en un centro multicultural, multirreligioso, pluriétnico y multilingüístico a nivel de nacionalidades y regiones, sería el destino diplomático más apetecido. Pero la cosa no acaba aquí. Porque si Pedro Sánchez supera todo eso y acaba de presidente, puede gobernar la España rancia de la Transición, tal y como ahora la conocemos, o formar parte de la confederación republicana de Cataluña, Euskadi y El Resto, con derecho a secesión unilateral.

En eso consiste la geometría política variable: en que usted puede votar a al GVOE de Sánchez, que es más bien de izquierdas y republicano, y acabar gobernado por un neoliberal de Ciudadanos, monárquico y católico que se llame, pongamos por caso, José López, y que solo tenga poder sobre el 65 % de España. Es lo que tienen los partidos abiertos: que divierten tanto como jugar a la primitiva, sin pagar la apuesta.

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