Imagen:La campaña que se desarrolló a lo largo de este mes se dará por terminada el lunes.

Las excavaciones de Cova Eirós se acercan a una época desconocida

Los arqueólogos empiezan a hallar rastros que superan los 118.000 años


monforte / la voz

El próximo lunes se dará por terminada la novena campaña de excavaciones de Cova Eirós, en Triacastela, que aunque no proporcionó hallazgos espectaculares como los de otros años, ha servido para obtener una gran cantidad de materiales arqueológicos y ha supuesto un importante avance en el estudio de este yacimiento paleolítico. Por un lado, a lo largo de este mes se recogieron cerca de 1.800 piezas arqueológicas, que comprenden artefactos líticos y restos fósiles de animales. «En cuanto a cantidad, esta es una de las campañas más ricas desde que se inició el proyecto», apunta Arturo de Lombera, codirector de los trabajos.

Por otra parte, los investigadores alcanzaron la base del nivel arqueológico más antiguo registrado hasta ahora en la cueva, que corresponde a ocupaciones del hombre de Neandertal datadas hace unos 118.000 años. Esto significa que en las excavaciones que se hagan en lo sucesivo en esa parte de la gruta se podrán obtener rastros de épocas más antiguas, de las que hasta ahora no había ningún registro en el yacimiento. «Por lo que estamos viendo, parece que la capa de terreno situada por debajo de esta será menos abundante en piezas arqueológicas que las otras que excavamos hasta ahora, pero los indicios que tenemos apuntan a que en ese período más antiguo la cueva también fue ocupada por grupos humanos», explica.

El arqueólogo considera que lo más probable es que los rastros que puedan ir apareciendo en las próximas campañas también corresponderán a ocupaciones neandertales. «Es posible encontrar este tipo de tecnología en yacimientos de hasta unos 300.000 años de antigüedad», comenta a este respecto. Durante esta campaña, por otro lado, se ha seguido explorando un nivel más reciente -de unos 84.000 años-, en el que se han obtenido muchas industrias de origen neandertal. Por ahora, los investigadores no han dado una nomenclatura propia a este nivel arqueológico más profundo que solo se empezó a examinar, y al que le correspondería llevar el número 5.

Durante la campaña arqueológica que está a punto de terminar, los investigadores han podido reforzar la hipótesis de que los grupos neandertales que vivieron en Cova Eirós en diferentes épocas de la prehistoria se comportaron de maneras muy distintas en lo que respecta a la ocupación de esta gruta. Los poblamientos más antiguos -de hace en torno a 118.000 años- parecen haber sido más frecuentes y prolongados que los de las ocupaciones posteriores, datadas hace unos 84.000 años.

Arturo de Lombera apunta que esta diferencia se puede percibir con claridad en los rastros que dejaron los pobladores de la cueva en cada uno de esos períodos. En el nivel más antiguo aparecieron numerosos desechos de talla, es decir, fragmentos de mineral que indican que las herramientas líticas de ese período fueron fabricadas en la propia caverna. Esto es algo que no sucede en el nivel arqueológico que corresponde a la ocupación más reciente, por lo que se supone que los artefactos fueron tallados en otro lugar y transportados a la gruta por grupos humanos que la usaron como refugio durante períodos más cortos y esporádicos.

Hogueras y huesos

Por otro lado, en el nivel más antiguo del yacimiento se encontraron hace ya tiempo los rastros de un hogar -un lugar que fue empleado repetidas veces para encender hogueras-, lo que sugiere también que ocupantes de esa época permanecieron en la gruta durante períodos largos. En el nivel de hace 84.000 años, además, se han descubierto numerosos fósiles de animales carnívoros que los neandertales no consumieron como alimento. «Esto indica que en esa etapa la cueva fue usada con frecuencia como cubil por los animales salvajes, en los momentos en que no estaba ocupada por los grupos humanos», precisa De Lombera.

Los arqueólogos no han encontrado aún una explicación concreta para estas notables diferencias en los patrones de ocupación de la cueva, que se han registrado también en otros yacimientos del Paleolítico. Las causas de estos distintos comportamientos pueden ser varias, desde cambios climáticos y ambientales que hicieron que la fauna y la vegetación fuesen más abundantes o más escasas en unas épocas que en otras hasta la presión y la competencia ejercida por otros grupos nómadas que se moverían por el mismo territorio.

Materias primas de origen todavía ignorado

Los artefactos líticos de origen neandertal descubiertos en el yacimiento de Cova Eirós la campaña de este año, al igual que en las anteriores, están fabricados en su mayoría con dos tipos de materia prima. Una parte de ellos se tallaron en cuarzos de buena calidad, que -según se ha comprobado- proceden de cantos rodados que fueron recogidos en ríos situados a pocos kilómetros de la cueva. Más difícil es averiguar el origen de otras piezas que se fabricaron con un tipo de cuarcita que no se encuentra de forma natural en esta zona. Los investigadores aún no han conseguido determinar su procedencia.

Estas cuarcitas, según explica Arturo de Lombera, pertenecen a una variedad de mineral compuesta de granos finos que permite una gran sofisticación en la talla. Este material -añade el arqueólogo- se parece mucho al que se utilizó para fabricar gran parte de los artefactos descubiertos en el yacimiento del monte de Valverde, en Monforte. Tales industrias son muy posteriores a las de Cova Eirós, ya que se han datado en el período Solutrense -entre hace 22.000 y 17.000 años- y no son obra de los neandertales, que ya se habían extinguido en esa época, sino del Homo sapiens. Los arqueólogos determinaron en su momento que estas cuarcitas de grano fino proceden de un afloramiento natural situado en el lugar de Costa Grande, que se encuentra también en el municipio de Monforte, a pocos kilómetros de Valverde. «Ya se ha comprobado que las cuarcitas de Cova Eirós no provienen de Costa Grande, aunque son de un tipo muy similar», señala De Lombera.

En Triacastela se ofrecerá hoy una conferencia divulgativa

Los responsables del proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», en el que se encuadran las excavaciones de Cova Eirós -que este año cuentan por primera vez con financiación de la Xunta-, ha combinado la actual campaña arqueológica con conferencias divulgativas dirigidas a los vecinos de Triacastela y de los municipios cercanos. Para hoy está prevista una charla que se ofrecerá a las siete de la tarde en el centro social Fonte do Lunar, situado junto a la casa consistorial. La arqueóloga Olalla Prado habrá sobre las diferencias y semejanzas en el gasto energético por parte de los neandertales y los Homo sapiens.

Desde que empezó la actual campaña arqueológica -el pasado día 5- se organizaron en este mismo lugar otras conferencias. Una de ellas se dedicó al conjunto de arte prehistórico descubierto en Cova Eirós y la otra, al importante papel de los fósiles de los animales de pequeño tamaño en el estudio de los climas prehistóricos.

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