Imagen:«Muerte de Viriato», de José de Madrazo, considerado la obra cumbre del neoclasicismo español. Museo del Prado

Roma no paga traidores

La política es terreno donde proliferan las acusaciones de traición


Como muchos recordarán, Viriato fue un caudillo lusitano que consiguió, mediante su hábil actividad guerrillera, dificultar durante siete años el avance de la romanización en el suroeste de la península ibérica. Cuenta la tradición que fue en el año 139 antes de Cristo cuando el cónsul romano Quinto Servilio Cepión pronunció la frase que titula esta página, para despachar a unos lusitanos que se presentaron ante él reclamando la recompensa por haber matado a su jefe, el mencionado Viriato. Al parecer, se la había prometido otro cónsul, cuando fueron a él enviados por el líder para negociar un tratado de paz, y regresaron con el encargo traicionero. La resistencia histórica de los lusitanos ante el invasor -para algunos emblemática de la libertad y del nacionalismo indígena- sirve de base para hilvanar esta anécdota legendaria, con frase lapidaria incluida. Una leyenda que en definitiva pretende resaltar la grandeza del imperio triunfante (inmaculado ante semejante vergüenza de andar sobornando traidores), y que refrendaba además el hecho anterior de que el Senado de Roma hubiera declarado a Viriato amicus populi romani. Muerto y honrado el líder, todos contentos. Excepto los traidores.

Porque «la traición aplace, y no el traidor que la hace», dice el antiguo refrán recogido tanto por Mateo Alemán como por Cervantes. En consecuencia, no hay datos concretos sobre los protagonistas de aquel affaire en la romanización de Hispania; si bien, como en todas las leyendas, pueden encontrarse versiones con más detalles, y algunos precisan que los traidores fueron tres (Audax, Minuro y Ditalco), e incluso que eran de Urso (Osuna, Sevilla). Hoy día otros historiadores están más dados a creer que esas palabras no son ni siquiera nombres, sino que se refieren a atributos de la traición: audacia (audax), reducción o minoración (minurus) y empeño (de tal conatus). El traidor ha de ser ignorado como se debe. Los traidores no nos gustan, como señalaron al unísono Cicerón y Julio César en las citas que se reproducen. Es curioso que la frase del dictador romano coincida con esta idea. Quién se lo iba a decir, porque la autoría de su asesinato tampoco tiene protagonista (aunque Bruto se haya llevado en parte la fama), y la responsabilidad del magnicidio de César haya que repartirla entre unos sesenta senadores. Así se va escribiendo la historia.

En los imperios, tiranías y repúblicas de nuestra era ya no suceden esas cosas, y las traiciones no dejan sangre que llegue al río, pero la política es terreno abonado para cambios, donde proliferan las acusaciones de traición. La frase del que fue primer ministro francés, Clemenceau, nos ilumina al respecto y vemos con tranquilidad cambios de partido, de bando, de listas, de criterio y de prendas, mudanzas todas hoy al orden del día. Los traidores se definirán con el tiempo, en función de quien cuente la historia. Cuando yo era niño, Viriato era uno de los héroes patrios que había que estudiar, de igual modo que el famoso Bellido Dolfos de los cantares de gesta era un traidor, que mató (por la espalda, además) al rey Sancho II de Castilla, en defensa de los derechos de su hermana doña Urraca. Ahora alguien ha cambiado de idea, y lo que en Zamora se conocía como Portillo de la Traición, haciendo referencia al lugar por donde Dolfos había pasado la muralla, ha pasado a llamarse hace pocos años Portillo de la Lealtad. Un perfecto ejemplo de héroe de León que es traidor en Castilla.

Rematemos dejando claro que todo es cuestión de perspectivas. No olvidemos la ley Campoamor, según la cual «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira». Para don Ramón, el traidor ya es el mundo. Vaya. Ahora nos resta saber si el mundo es la gente o el establishment, la sociedad o la clase política, los elegidos o los votantes, la casta o la Susana, ellos o nosotros. Pero para mí que la víctima es siempre la misma.

Palabras con historia 

Ningún sabio pensó que se pudiera confiar en un traidor.

Marco Tulio Cicerón (106-43 antes de Cristo)

Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.

Georges Clemenceau (1841-1929)

Hay poca gente sensata que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora.

François la Rochefoucauld (1613-1680)

Para ser traidor antes debes pertenecer a alguien. Y yo jamás pertenecí a nadie.

Harold Adrian Russell «Kim» Philby (1912-1988)

Decía que los perros no eran fieles sino serviles, que los gatos eran oportunistas y traidores.

Gabriel García Márquez (1927-2014)

Quien revela el secreto de otros pasa por traidor, el que revela el secreto propio pasa, hijo mío, por imbécil.

François Marie Arouet, «Voltaire» (1694-1778)

Amo la traición, pero odio al traidor.

Cayo Julio César (100-44 antes de Cristo)

 actividades

1. Hablando de romanización, ¿cuáles son los restos romanos más próximos a tu casa? ¿Qué sabes sobre ellos? Haz una presentación sobre la herencia (no solo restos arqueológicos) que consideres más importante del Imperio romano en Galicia, e indica por qué crees que es importante.

 

2. Una canción popular gallega dice que «Ollos verdes son traidores, / azules son mentireiros; / os negros e acastañados / son firmes e verdadeiros». En función de ello, ¿cuál es el porcentaje de traidores en tu clase? ¿Y de mentireiros?

 

3. «Traduttore, traditore» reza un proverbio italiano, sugiriendo que en la traducción de un texto puede hacerse traición al sentido original del mismo. Voluntariamente o no, el pasar las ideas de un idioma a otro a veces tiene dificultades inesperadas, como los llamados falsos amigos, que son palabras que sugieren lo que no son. Averigua el significado correcto de las siguientes en inglés:

  • Exit (que no es éxito)
  • Actual (que no es actual)
  • Library (que no es librería)
  • Advertisement (que no es advertencia)
  • Command (que no es comando)
  • Abstract (que no es abstracto)

 

4. En la tradición católica, Judas Iscariote es el traidor por antonomasia. La pintura representa el beso que sirve para la delación en el bosque de los olivos. Autor anónimo (1460).

Investiga los datos de la traición de Judas que figuran en los Evangelios. ¿Quién lo sobornó? ¿A quién traicionó? ¿Qué recompensa recibió? ¿Qué ventajas obtenían los que lo compraron?

actividades

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