La violencia xenófoba no retrocede en Alemania pese al descenso de llegadas
INTERNACIONAL
Seis personas han tenido que ser ingresadas por padecer una intoxicación de humo, como consecuencia de un incendio, aparentemente provocado
08 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El cierre de la ruta de los Balcanes ha reducido considerablemente el número de refugiados que llegan a Alemania en las últimas semanas. Sin embargo, ello no parece haber calmado los ánimos en el país, que a raíz de la crisis migratoria, vive un repunte sin precedentes de la violencia xenófoba. Sin ir más lejos, en la madrugada del jueves seis personas tuvieron que ser ingresadas por padecer una intoxicación de humo, como consecuencia de un incendio, aparentemente provocado, que se registró en la localidad de Bingen, en un edificio de viviendas en el que residían inmigrantes.
El fuego se originó alrededor de las 03:00, hora local, en el sótano del inmueble, donde se encontraban 24 de los 31 residentes habituales, entre los que figuran trece refugiados de nacionalidad siria y afgana, además de temporeros alemanes y portugueses. Las autoridades han creado una comisión especial, formada por 44 personas, para esclarecer si hay o no trasfondo ultraderechista. Por el momento, todo apunta a que el fuego fue intencionado. Sobre todo porque, en el mismo edificio, aparecieron tres cruces esvásticas negras, «probablemente recién pintadas y que podrían tener relación», informó ayer la fiscalía.
«No solo es un episodio alarmante, sino también vergonzoso», declaró la jefa del gobierno de Renania Palatinado, Malu Dreyer, que habló de una nueva dimensión del odio xenófobo, tras visitar el lugar de los hechos. Pero el de Bingen, ciudad que hasta la fecha no estaba vinculada con la escena ultraderechista, no es un hecho aislado. Alemania, que aún se recupera de las cicatrices que dejó el nazismo, cerró el 2015 con un total de 188 ataques contra albergues para refugiados, 112 de ellos de corte extremista, y 17 incendios provocados.
En lugar de unirse para forjar una estrategia común que ataje de raíz la violencia contra los refugiados, la clase política envía señales contradictorias a la población. Mientras Angela Merkel, más presionada que nunca por sus correligionarios, insiste en aferrarse al polémico acuerdo de deportaciones forzosas firmado por la Unión Europea y Turquía, su ministro de Interior, Thomas de Maizière anuncia que, de mantenerse el actual flujo de llegadas, podría eliminar los controles fronterizos el próximo 12 de mayo.