Erdogan defiende su triunfo electoral frente a las críticas

Dogan Tilic, Philippe ALFROY ANKARA / EFE, AFP

INTERNACIONAL

reuters

El miedo a la violencia y a la inestabilidad fueron el granero de votos que permitió al AKP recuperar su hegemonía

03 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Las críticas internacionales a una campaña teñida de violencia y ataques a la prensa ensombrecen la victoria del partido de Recep Tayip Erdogan, que ayer pidió «respeto» a la voluntad de los turcos, que en las elecciones del domingo devolvieron la mayoría absoluta al partido islamista AKP.

El presidente celebró ayer la victoria con un gesto simbólico y acudió a la mezquita Eyup Sultan de Estambul, como lo hacían los nuevos sultanes del Imperio otomano. «La voluntad de la nación se expresó a favor de la estabilidad», dijo al salir de la mezquita. «El mundo entero tiene que respetar esto», dijo al ser preguntando por las críticas de la prensa internacional a su liderazgo.

Los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) criticaron la «parcial» y violenta campaña electoral y reprocharon al bando de Erdogan sus «intervenciones en la autonomía editorial de los medios». Estados Unidos expresó también su desagrado ante la «intimidación» contra la prensa. Ayer fue secuestrada la edición de la revista izquierdista Nokta por titular en su web «El inicio de una guerra civil» su valoración sobre los resultados.

Beneplácito de la UE

La Unión Europea optó por alabar el «compromiso fuerte del pueblo turco por el proceso democrático» y el Gobierno de Angela Merkel animó a Ankara a dirigir el país «con un espíritu de unidad nacional y compromiso», pensando en una mayor cooperación en la crisis migratoria.

El miedo a la violencia y a la inestabilidad han permitido al AKP recuperar la mayoría absoluta que había perdido en junio, cuando parecía peligrar la hegemonía que este partido y su fundador mantienen desde el 2002. Las elecciones «son el éxito de la estrategia de Erdogan, se arriesgó por el país y dio prioridad al tema de la seguridad», resumió el diario en inglés Hürriyet Daily News. La oposición en cambio manifestó su inquietud por el fortalecimiento de Erdogan. «Es la victoria del miedo», tituló el diario Cumhuriyet, uno de los más críticos. «Nadie debe considerarse por encima de la ley», dijo por su parte Kemal Kiliçcaroglu, líder del socialdemócrata CHP, el único partido opositor que resistió, obteniendo 134 diputados, dos más que en junio. El gran perdedor fue el nacionalista conservador MHP, que pasó de 80 a 41 diputados.

El aumento de la violencia (el conflicto con la guerrilla del PKK y el atentado del Estado Islámico) empujó a muchos kurdos conservadores y religiosos a retirar su voto al HDP, laico y de izquierdas, y devolvérselo al AKP. El HDP perdió un millón de votos, aunque logró superar la barrera del 10 % de los votos y permanecer en el Parlamento pero con menos diputados (59).

Con el AKP confirmado como la fuerza indiscutible, está por ver si Erdogan vuelve a activar sus planes de una reforma constitucional que transformen el país en una república presidencialista en la que sea él quien ostente el poder ejecutivo. Para ello, el AKP necesitaría 330 escaños para convocar un referendo y 367 para aprobar el cambio en sede parlamentaria, cifras muy alejadas de los 317 asientos logrados. Ese es, precisamente, el principal consuelo de la oposición: que Erdogan no tiene el apoyo para seguir adelante con sus planes.