La igualdad no viene en los libros

Los manuales de primaria y secundaria gallegos siguen dando prioridad a los hombres, y no solo en Historia. Sobre el 80 % de los autores citados son varones

La igualdad no viene en los libros Analizamos los manuales de primaria y secundaria de los escolares gallegos para concluir que la meta de la igualdad todavía está lejos

Redacción / La Voz

De cada cuatro referencias con género que se dan en libros de texto de sexto de primaria en Galicia, tres son de hombres y solo una de mujer. Y no es cuestión solo de la cantidad, sino también de calidad, ya que el papel de los varones es mayoritariamente protagonista: por ejemplo, en el libro de Lengua de SM, de los 12 temas en que se divide, en 9 el protagonista inicial es un varón y en los tres restantes, no hay un género asignado (los alimentos, un cómic de cumpleaños y los gestos de cortesía en cada cultura); ni una sola mujer ocupa el puesto principal y vertebrador del tema.

En cuarto de ESO la cosa es peor: el 82 % de la presencia es masculina frente a un escueto 18 % femenino. Según la tesis que la profesora Ana López-Navajas publicó en Valencia hace un año y que es una referencia a la hora de hablar del asunto, «la presencia y la relevancia de las mujeres en los manuales disminuye conforme avanzan los cursos y los contenidos ganan en amplitud y profundidad». ¿Es eso cierto en Galicia? En el libro de Ciencias Sociales de Rodeira, en el repaso final que enumera a los intelectuales españoles del siglo XX y de los primeros años del XXI, aparecen casi 100 hombres y solo 5 mujeres.

La situación, lejos de lo que preconiza la Ley de Igualdad -que va a cumplir diez años de vida- es tan general que no entiende de editoriales ni siquiera de comunidades autónomas, y eso que ha mejorado en los últimos años. Jurjo Torres, catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidade da Coruña, es un amplio conocedor de los libros de texto y explica que «aínda que se avanzou algo, nunca atopamos ningún libro de texto onde estivesen equilibrados os xéneros». Ana López-Navajas, que analizó 109 títulos de los cuatro cursos de ESO, asume la misma tesis y detalla que un manual de Inglés es el único que se acerca a la situación deseable, aunque no la alcanza. En el caso de los libros gallegos analizados, Matemáticas de Santillana (6.º de primaria) roza la paridad (46 % de referencias y 48 % de imágenes masculinas, y además tiene a dos niñas en la portada, cuando la mayoría de las portadas son neutras), así como Matemáticas de SM (6.º de primaria) con 51 % y 55 %, respectivamente.

Según la investigación realizada por López-Navajas, las mujeres solo aparecen en un 7,6 % de las ocasiones y son menos del 13 % de todos los personajes mencionados. Eso de por sí es grave -«esta historia y cultura del género (masculino) se transmite a todas y todos los estudiantes como si fueran los referentes colectivos universales», explica- pero si además de la cantidad se tiene en cuenta la calidad, la diferencia entre ellos y ellas es abismal: «Únicamente en el 35 % de sus escasas apariciones -dice Ana López-Navajas en referencia al 7,6 % femenino, lo que supone un 2,5 % del total- se encuentra en lugares destacados». La mayor parte d0e las veces las mujeres quedan relegadas a «anexos y la parte de actividades» y cuando se habla de mujeres famosas siempre se acaba colando una actriz o cantante: Marilyn Monroe es relativamente habitual en los libros.

De Historia, destaca Egipto

Otro punto cualitativo que aleja a las mujeres del imaginario de los jóvenes es en qué materias tienen más presencia: ellos reinan en el 70 % de las asignaturas, pero en el 100 % de las troncales. Y si se pone la lupa en las materias de contenido histórico, los porcentajes se desploman: del 7,6 % de apariciones se pasa al 7 % en Lengua y al 5 % en Sociales; y en cuanto a personajes, el 13 % general se convierte en un 12 % en Lengua y un 6 % en Historia. Hay temas donde solo hay una o ninguna referencia femenina. Es indicativo que «el período con mayor representación femenina en la historia -dice López-Navajas en su tesis- es el antiguo Egipto, con un 30 % de personajes femeninos». En Roma y Grecia no se citan y a partir de ahí van aumentando hasta la Ilustración, con un 11 % de personajes femeninos. Sorprendentemente, cae al 6 % en los siglos XIX y XX. Es lo que la tesis de la profesora valenciana denomina «pérdida de relevancia de las mujeres en la narración de la contemporaneidad».

En los libros gallegos ocurre lo mismo, aunque en los problemas de Matemáticas o Física la mayor parte mantiene un perfil neutro. Eso sí, cuando se usan genéricos -un agricultor, un médico- todos son masculinos.

Dibujos, no fotos

Hay un capítulo en el que se ha mejorado: las imágenes. Pero incluso en este punto hay un truco: «Só hai certo equilibrio, un 60-40%, nas imaxes -dice Jurjo Torres- pero sempre que sexan debuxos. E non é o mesmo. Se eu quero plasmar unha fantasía utilizo un debuxo, pero se existe, prefiro unha foto, ¿verdade?». Además, «sen incluír os debuxos, as mulleres só aparecen, ou aparecen masivamente, en situacións femininas. Non aparecen noutras que son de máis difícil visibilización».

Reparto de tareas

En los manuales analizados por La Voz se constata esto. En los dibujos es cierto que muchas mujeres realizan tareas tradicionalmente masculinas -en el tema 3 de Matemáticas de Edebé (4.º de ESO) aparece una mujer alicatando un suelo o en el tema 4 de Sociais de Vicens Vives (6.º de primaria) se muestra el trabajo en la fábrica con operarios y operarias-, pero si se opta por las fotos, hay casi una definición de género.

Por eso, no es de extrañar que en los libros no aparezcan los problemas propios de las mujeres, como «acoso sexual, violencia machista, prostitución-explotación...», enumera Torres, y por no hablar tampoco se habla de la maternidad y paternidad más allá de la biología, igual que ocurre con la sexualidad. Una meta esta, dice Torres, que todavía está muy lejos, como la igualdad.

Mensaje en las fotos

Peleas en la tienda. Ilustra una redacción sobre el origen de las rebajas, un tema que suele tener una carga negativa en la mujer.

Hipersexualización. Para hablar de cómo cambia la estética a lo largo de la historia, dos desnudos, femeninos obviamente.

Estereotipos. El hombre trabaja y la mujer gasta. Parece difícil disociar lo femenino de lo estético y/o lo frívolo.

Avance lento. No todo es negativo. Las editoriales hacen un esfuerzo por implicar a las mujeres en áreas científicas.

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