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Inspeccionados casi 150 camiones en la frontera lusa por la entrada de «leche negra»

La Policía Autonómica ha puesto 75 denuncias desde el verano tras intensificar los controles

santiago / la voz, 08 de febrero de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 16

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El descenso de la demanda internacional y la caída del consumo han propiciado que sobre leche en toda Europa. Esto explica también los precios tan bajos en origen y los problemas que se avecinan en la industria gallega para recoger en las explotaciones. Pero la UE permite la libre circulación de mercancías, capitales y personas. Y nada puede objetarse a la entrada de leche líquida de otros países, pero siempre que cumpla unas garantías. La Xunta, con los medios de la Policía Autonómica, ha intensificado la vigilancia en la frontera portuguesa en las últimas semanas para detener el tráfico de la llamada leche negra. Controles itinerantes en las provincias de Pontevedra y Ourense. Solo en enero hubo 95 dispositivos de vigilancia, en los que se inspeccionaron 145 camiones cisterna.

La campaña se inició en mayo y hasta diciembre se supervisaron 109 vehículos, que derivaron en 70 denuncias policiales; solo los controles llevados a cabo en el primer mes de este año, mucho mayores en número que los de todo el 2015, apenas han concluido en la apertura de cinco expedientes. Esto significa que, desde Portugal, estaba entrando de forma ilegal materia prima hacia las industrias, y que ahora se ha aminorado el flujo gracias a una mayor vigilancia.

Por leche negra se entiende, generalmente, el producto que viene de fuera a un precio muy por debajo al de su coste de producción, una práctica conocida como dumping. La ausencia de hoja de recogida en los ganaderos, la falta de documentación que permite comprobar el tipo de transporte y la carencia de albaranes son algunas de las infracciones más frecuentes descubiertas por la Policía Autonómica, y que llevan a pensar que se está transportando leche negra.

El procedimiento

La ausencia de distintivo de la letra Q o alteraciones de la Carta de Porte Internacional han motivado también denuncias por parte de las fuerzas gallegas de seguridad. Los más de setenta expedientes abiertos por la Policía Autonómica desde el pasado mes de mayo ya han sido todos ellos enviados a Medio Rural, que es quien tramitará ahora las sanciones, que bien pueden recaer sobre el transportista o sobre la industria compradora.

Todos los supuestos que pueden ser objeto de denuncia aparecen recogidos en la ley para la defensa de la calidad alimentaria y son infracciones graves, que van desde los 4.000 a los 150.000 euros. Medio Rural aún no ha resuelto multa alguna.

La Xunta entiende que en un contexto en el que sobra leche, y con precios bajos en origen, sí está de su mano supervisar que la entrada de materia prima se ajuste a la legalidad; la caída de la demanda de consumo tiene en vilo al sector, que augura tensiones en la recogida de las explotaciones por parte de la industria durante los próximos meses, algo que afectará a los poco más de 9.000 ganaderos que sobreviven en Galicia.

Leche Celta ha dejado de recoger a 50 explotaciones gallegas que trabajan para Codegui, lo que supone unos 26.000 litros diarios, pero esta empresa también ha abandonado el aprovisionamiento de 700.000 litros en Castilla y León. Galicia importa la mitad de la leche líquida que entra en España; según los últimos datos del Gobierno central, en los primeros diez meses del 2015 entraron en la comunidad gallega 145.000 toneladas (sobre un total estatal de 287.000), la mayoría en cisternas desde el vecino Portugal.

Sin embargo, los datos no dicen que esté creciendo la compra de materia prima foránea a lo largo del último año. Al contrario. En Galicia, en leche líquida, ha caído un 6 %. Pero en el sector productor sí preocupan las importaciones en un contexto de excedentes, sobre todo cuando en el campo gallego se compra leche muy barata, por debajo de 0,24 céntimos, para transformar en polvo, mientras entran cisternas de Francia y de Portugal.

Los compradores

Fuentes consultadas en el sector ganadero revelan que entre los compradores de leche lusa en Galicia estaría la planta de Larsa en Outeiro de Rei (propiedad de Corporación Alimentaria Peñasanta) que trae semanalmente entre seis y siete cisternas para leche en polvo; también en la fábrica de Euroserum en Monforte de Lemos, en Lugo, (destinada a desnatar y concentrar) entran cada siete días entre diez y doce cisternas. Y a esto habría que sumar los diez camiones que cada semana, provinientes de Portugal, cruzan territorio gallego con destino a la fábrica que Reny Picot tiene en Navia, en la comunidad asturiana, y donde hace también leche en polvo.

Los ganaderos gallegos, a la cola de la UE en el precio que perciben

El precio medio de la leche en origen en Galicia está ahora en 0,288 euros el litro, por debajo de la media española. Pese a ser la comunidad que más produce en todo el Estado, la cotización es entre uno y dos céntimos inferior a la que se registra en otras comunidades. La industria vincula esté diferencial a la ubicación periférica de la comunidad, lo que eleva el coste de transporte, y a que esta autonomía se encuentra muy alejada de los grandes centros de consumo. Sin embargo, el vertiginoso desplome de los precios del gasoil no ha tenido una traslación en beneficio del ganadero gallego.

Media española

Según los últimos datos actualizados por Eurostat, la oficina estadística de la UE, el precio medio de la leche en origen durante el pasado mes de noviembre se situó en el viejo continente en 0,306 euros el litro, ligeramente superior al español (0,299).

Bulgaria (0,290), Dinamarca (0,305), Alemania (0,297), Irlanda (0,303), Grecia (0,420), Francia, (0,309), Croacia (0,322), Italia (0,346), Austria (0,344), Holanda (0,295), Finlandia (0,384), Suecia (0,326) o Reino Unido (0,329), por ejemplo, tienen una cotización de la leche en origen superior a la de la comunidad gallega, con precios similares ahora a los de Portugal.

Que el precio de la materia prima en el campo gallego esté en una media de 0,28 euros el litro, muy por debajo de lo que cuesta producirla, significa que hay explotaciones a 0,30 o 0,31, pero otras por debajo de 0,24, y que se encuentran en una situación dramática, a las puertas de la más absoluta quiebra.

En algunos casos, se trata de granjas que ha hecho los deberes, que se han modernizado, que han reducido los costes de alimentación del ganado, pero que están atrapadas en una relación comercial muy compleja, sin posibilidad de elegir industria, y en manos de un primer comprador, lo que la colocaría en una situación de debilidad a la hora de fijar el precio para que la leche saliese de su granja.

Las pérdidas mensuales en algunas instalaciones productivas gallegas están elevando la morosidad en el campo gallego. Y el sector lácteo es estratégico para toda la economía del medio rural: de su salud depende también el dinamismo de otros negocios, como la venta de piensos, maquinaria o los servicios veterinarios, todos ellos especialmente vinculados al lácteo.

Solo la recuperación de la demanda internacional para que suba el precio en origen puede detener esta hemorragia que no parece contenerse a corto plazo.

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