El hombre que falseó las notas de su hijo intenta reducir una pena a cinco años

Se valió de su trabajo como administrativo en el IES de Arzúa para certificar que el alumno había superado el bachillerato y así poder acceder a FP de grado superior en Culleredo


Arzúa / La Voz

Cinco años de prisión, seis de inhabilitación para ejercicio de funciones públicas y el pago de una multa durante 20 meses a razón de 6 euros diarios. Es la pena que solicita la Fiscalía para un vecino de Arzúa por haber modificado presuntamente las notas de uno de sus hijos con el afán de garantizarle el acceso a un ciclo superior de formación profesional. El acusado, que el próximo febrero será juzgado por un delito continuado de falsedad en documento público en la Audiencia Provincial de A Coruña, es Juan Carlos Mato Penas y trabaja como administrativo en el instituto de enseñanza secundaria (IES) de la localidad coruñesa. Su condición de funcionario en el centro de enseñanza le valió para acceder a la aplicación informática habilitada por la Consellería de Educación para gestionar las calificaciones del alumnado y, desde la herramienta, manipular las notas de su vástago, que no había superado el primer curso de bachillerato cuando ocurrieron los hechos.

Se remontan a los últimos meses del curso del 2010, cuando el acusado, de acuerdo con el escrito de la Fiscalía al que tuvo acceso La Voz, manipuló las calificaciones de su hijo correspondientes a los dos años académicos anteriores, dándole por aprobado primero y segundo de bachiller y, por tanto, superada esta etapa, indispensable para poder ser admitido en la FP de grado superior. En concreto, sustituyendo las cualificaciones reales a través del Xade, que es como se llama la aplicación de gestión académica que se utiliza en los centros de enseñanza de la Xunta, Juan Carlos Mato hizo constar que su hijo había cursado y superado el primer curso de bachillerato en la modalidad de Ciencias de la Naturaleza y la Salud durante el período lectivo 2007-2008. Similar maniobra repitió para dejar constancia en la herramienta informática de que el joven había superado un curso académico después, el del 2008-2009, el segundo y último año de bachillerato, cuando en realidad nunca llegó a cursarlo, puesto que ni había superado el anterior, del que, incluso, se había matriculado dos veces.

La manipulación informática del administrativo del IES de Arzúa no termina ahí. Valiéndose de su clave de acceso a la herramienta interna de gestión, Juan Carlos Mato confeccionó y expidió sendas certificaciones académicas, haciendo constar que la secretaria del instituto avalaba las notas que él mismo había asignado a su hijo, así como que el joven había realizado el depósito para la expedición del título de bachiller, obteniendo una media final de 6,5. Secretaria y director del centro educativo firmaron por error las citadas certificaciones, ya que el propio acusado, o un tercero, se las colaron dentro de un lote de documentos para firmar. Y para concluir el tejemaneje, el acusado falsificó la firma de la secretaria en la copia que hizo y compulsó del certificado para entregar en el IES Cruceiro Baleares de Culleredo, donde el vástago se matriculó de primer curso del ciclo formativo de grado superior de Eficiencia Energética y Energía Solar Térmica. Tras dejar el ciclo a mediados de curso, en febrero del 2011, Juan Carlos Mato volvió a repetir toda la maniobra para que su hijo accediese a un ciclo formativo diferente en otro instituto de Culleredo.

Juan Carlos Mato fue ayer a trabajar como cualquier otro día al IES de su municipio natal, Arzúa. El administrativo permanecía a media mañana ajeno al revuelo mediático que a esa hora ya se había montado por el caso. Desde su mismo puesto de trabajo atendió amablemente a la llamada de La Voz, aunque declinó hacer declaraciones. «No digo nada». Fueron las únicas palabras de Juan Carlos Mato, quien sí confirmo que el inicio del juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña, previsto para hoy, se había suspendido a causa de una indisposición sufrida por su abogado. Mato también rechazó valorar la pena que solicita para él el Ministerio Fiscal por un delito continuado de falsedad en documento público, pero en este caso avanzó, aunque sin más, que el letrado contratado para su defensa «está negociando», lo que, de alguna manera, lleva implícito el reconocimiento de los hechos para intentar reducir la condena.

Juan Carlos Mato es una persona muy conocida en Arzúa y no solo entre la comunidad educativa. Fue candidato del PSdeG a la alcaldía en las municipales del 2003. Y aunque no llegó a tomar el bastón de mando, sí ejerció como teniente de alcalde durante el primer año de mandato. Bajo las siglas socialistas, aupó a la alcaldía a Xaquín García Couso, primer regidor nacionalista de Arzúa. En la ruptura del pacto de gobierno al año de firmarlo fue determinante el desacuerdo de Mato con la prórroga del servicio del agua a Aquagest, que es uno de los contratos por los que García Couso está siendo investigado en la Pokémon.

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