La policía descartó el sabotaje tras investigar una llamada que alertó de la presencia de dos personas cerca de las vías poco antes del siniestro
04 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El teléfono y la tableta electrónica están desaparecidos desde el siniestro
Hasta pasadas las once de la noche no se descartaba ninguna hipótesis. Habían pasado más de dos horas desde que el Alvia provocase el caos en Angrois, y los policías especializados en desactivación de explosivos ya desechaban cualquier indicio distinto a un accidente. La posibilidad de un atentado llegó a valorarse ante lo increíble del suceso y porque los vecinos oyeron una fuerte explosión cuando el tren descarriló. El estruendo correspondió a la violencia del impacto de los vagones contra la muralla lateral.
Pero la preocupación regresó cuando horas después, ya bien entrada la madrugada del día 25, la policía comprobó una llamada desde Santa Cruz de Tenerife en la que un hombre aseguraba que su hijo, de visita en Galicia, había parado poco antes del accidente cerca del lugar del siniestro y vio a dos personas al lado de las vías. Incluso llegó a oír martillazos. Añadió que vestían prendas reflectantes. La policía investigó la llamada, aunque finalmente descartó que existiese algún tipo de sabotaje o atentado como causa del descarrilamiento.