: Kiko Rivera, atacado con huevos y botellas durante una verbena

Unos vándalos boicotearon su actuación en Vilaboa (Culleredo)

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Kiko Rivera recordará su visita a Culleredo hace unas noches aunque no quiera. El hijo de la Pantoja tuvo que dar por concluída su actuación en las fiestas de Vilaboa después de que le tirasen una botella de cristal. Kiko Rivera conocía la acción que se estaba gestando contra su show en las redes sociales, pero a pesar de todo ni el aumento de seguridad pudo evitarlo.

Aunque estaba advertido, no se echó a atrás en ningún momento. Kiko Rivera, también conocido como Paquirrín, una de las actuaciones estrella de las fiestas de Vilaboa en el municipio coruñés de Culleredo, lo sabía. En las redes sociales se estaba tramando una acción contra su visita como disyóquey a la localidad. Varias personas pretendían frustrar su actuación. Y al final lo consiguieron. Cuando el pasado lunes enfilaba la recta final de su sesión, una botella de cristal le impactó en un brazo. Fue el brusco final. Aunque faltasen dos temas para concluir, todo se precipitó. Hasta ahí se había llegado. No tenía sentido continuar la actuación en medio de un clima tan peligroso como ese.

El famoso disyóquey quería seguir dándole al regatón y al electro latino. Pero no pudo ser. Su integridad física ya estaba en ese momento en peligro y «el personal de seguridad lo retiró del escenario», explica Jose Luis Vilariño, presidente de la comisión de fiestas, que días después del suceso aún supura indignación: «Esto es sencillamente intolerable. Son profesionales de la bronca que vienen de fuera del pueblo a montar follón y a molestar a un chico que está haciendo su trabajo».

Con Kiko se encontraba Chechu López, empresario de la hostelería coruñesa y amigo del hijo de Isabel Pantoja. «Nunca le había pasado algo como esto. En A Coruña ha pinchado varias veces y siempre fue una fiesta», asegura. Ayer hablaba otra vez con Kiko sobre lo ocurrido. Este todavía se mostraba «dolido y muy disgustado» y «sin ganas de hacer ninguna declaración».

Paquirrín llegó a Vilaboa como Kiko Rivera DJ. Es su nombre de guerra en la cabina. Con él lleva recorriendo España de arriba abajo desde hace dos años con notable éxito. Su sesión se enmarcaba en la quinta jornada de fiestas. Se anunciaba como «actuación especial» y había despertado una gran expectación. Le precedía la Orquesta Charleston Big Band. Él no salió a escena hasta pasada la medianoche. Y lo hizo con la mosca detrás de la oreja. Tal y como reconoce su amigo Chechu López, habían tomado precauciones. Este se había llevado a parte del personal de seguridad de su local a la verbena. Por lo que pudiera pasar durante la actuación de Rivera.

Desde el primer minuto

Tal y como indican varios testigos del incidente, el mal rollo se vivió desde el mismo momento en el que Kiko Rivera puso el primer tema. Fueron unas 20 personas las que respondieron al llamamiento, preparadas con huevos y tomates. Y empezó el lanzamiento desde el minuto uno. No llegaron a impactarle, pero dejaron perdido el fondo del escenario. Ni la Policía Local ni agentes de paisano de la Guardia Civil intervinieron. Se pensó que la cosa no iba a ir a más, que no tendría incidencia en la fiesta.

Pero la tuvo. Con el artista luchando contra las circunstancias, continuó su actuación durante más de una hora. La mayoría disfrutó. Pero la minoría de saboteadores siguió con sus planes de reventar la noche. Agotados huevos y tomates, la emprendieron con el hielo de las bebidas, pero con la misma mala puntería. Tras el escenario, los amigos y la novia de Kiko empezaban a preocuparse. Y entonces una botella lo alcanzó. Fin de la historia.

«Es una verdadera pena que unos impresentables le hagan esto a un chaval que es tan buena gente como ha demostrado», señala Vilariño avergonzado porque Kiko tuviera «que salir protegido por siete tíos de seguridad en un coche con su novia con la gente corriendo tras ellos». Pese a ello el disyóquey no creyó conveniente interponer denuncia.