Tratando de escapar de las llamas sufrió un resbalón que lo llevó al suelo del pasillo y el animal lo arrastró
05 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Se non fora pola cadela, non sei que sería de min. Salvoume do lume». Quien esto afirma es Ricardo Carballo, de 68 años, un vecino de Serés, en el municipio lucense de Castroverde al que le ardió parte de su casa en la noche del miércoles. Tratando de escapar de las llamas, que arrasaban su cocina y una habitación contigua, sufrió un resbalón que lo llevó al suelo del pasillo. Tila, una perra ciega de un ojo, cuando se percató de la situación entró en la vivienda y agarró con la boca a su amo por un brazo y comenzó a tirar fuertemente de él. «Foi tal e como co conto. Salvei de miragre», dijo ayer este vecino que vive con un total de doce perros a los que adora. Uno de ellos incluso dormía ayer la siesta en el asiento trasero del coche de su amo.
El incendio en la casa de Ricardo debió iniciarse sobre las nueve de la noche del pasado viernes. Resulta que se disponía a preparar la cena, pero no llegó a poder comer la costilleta que pretendía freír en la sartén.
«Puxera a sartén ao lume e nesto empezou a berrar un rancho. Saín ao cortello para comprobar o que lle pasaba. Cando volvín as lapas xa tocaban o faio», apuntó este vecino de Castroverde. Ante esta situación desesperada, este sexagenario optó por retirar rápidamente la sartén del fuego, pero resulta que tropezó y el aceite en llamas saltó por los aires. Fue peor el remedio que la enfermedad. El fuego todavía aumentó con más espectacularidad.
Con Ricardo en el suelo y con quemaduras diversas en la cara, fue cuando entró su perra Tila, para ayudar a su amo. «Mal como puiden a cadela e máis eu fomos chegando á porta. Logo xa avisei aos veciños para que nos valeran. Viñeron axiña, algúns con tractores cisterna cargados con auga», comentó el afectado.
Todo destrozado
El hombre perdió un anexo a la vivienda donde estaba la cocina y tenía dos congeladores con comida. Todo quedó completamente destrozado porque incluso llegó a desplomarse la techumbre. Sin embargo la actuación vecinal y también de los bomberos evitó que las llamas se propagasen al resto de la vivienda, que está en malas condiciones. En la planta alma duerme Ricardo y en la de abajo toda una legión de animales domésticos.
El hombre afectado por el incendio vive sin compañía humana, pero su casa es como el arca de Noé. Además de la docena de perros, Ricardo tiene una cerda de cría con cinco cerdos de raza negra. Estos abren la puerta de la casa con el hocico para entrar y salir a su gusto cuando les apetece. La lista de bichería existente en esta casa la completan más de una decena de conejos y casi una veintena de gallos y gallinas. Además también tiene una yegua.
«Son todos os meus fillos», dijo refiriéndose a los animales que tiene en casa. «E xa ve, a miña Tila entrou na casa para que eu non morrera no lume», dijo este vecino.