El fiscal la había acusado de homicidio causado por imprudencia grave
07 may 2013 . Actualizado a las 00:47 h.El caso de la enfermera que suministró un medicamento equivocado a un bebé, instantes después del parto, y que falleció se ha resuelto en primera instancia con una sentencia absolutoria. La jueza María Jesús García García, titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ferrol entiende que no se produjo ilícito penal.
Los hechos se remontan a la noche del 20 de noviembre del 2010 en el paritorio del complejo hospitalario público de Ferrol. La madre del bebé dio a luz con normalidad aunque se produjo una hemorragia por lo que la ginecóloca ordenó que se le aplicase Methergin, en fármaco habitual para cortar estas hemorragias. El cruce de palabras en el paritorio y los malos entendedidos parecen haber sido la causa que tuvo el fatal desenlace. S. M. B. P., la enfermedad que se había incorporado con un contrato muy corto, de dos días, para suplir una baja, entendió que el medicamento era para la recién nacida, y se lo aplicó. La ginecóloga preguntó poco después si ya habían inyectado a la madre tal compuesto. Fue entonces cuando la propia enfermera descubrió su error y así lo dijo echando las manos a la cabeza. Las maniobras de emergencia médica puestas en marcha nada pudieron hacer para salvar la vida de la pequeña, que falleció horas después.
La jueza reconoce en la sentencia que hubo un mal entendido, porque la acusada preguntó si el medicamento era para la peque, y la matrona no escuchó bien la pregunta. De manera que entendió que la respuesta era afirmativa y aplicó la inyección a la recién nacida. La enfermera estuvo defendida por los letrados Fernando y Noelía Barro. La sentencia no es firme porque cabe recurso ante la Audiencia.