La agricultura ecológica mueve el campo gallego

La facturación de alimentos con sello ecológico se ha duplicado en Galicia en plena recesión. Aunque el consumo está creciendo, el 75 % de la producción se tiene que exportar


01/09/2013 17:28 h

Con más de 15.000 hectáreas de superficie certificada durante el 2012 y un volumen de facturación superior a los 22 millones de euros, el negocio de loa agricultura ecológica en Galicia acumula una década de crecimiento sostenido en un sector, el primario, poco dado a las buenas noticias. La preocupación por disfrutar de una alimentación sana y de calidad está provocando que cada vez un mayor número de consumidores se sientan atraídos por productos cultivados de forma tradicional, sin la utilización de pesticidas, herbicidas o abonos químicos.

El margen de crecimiento que todavía se espera para esta actividad durante los próximos años y la rentabilidad que consiguen ya los escasos 600 productores y elaboradores registrados actualmente en el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega), permiten pensar que la agricultura biológica todavía representa una oportunidad de negocio para muchas granjas gallegas. Principalmente para aquellas que, por su escasa dimensión (las más pequeñas), apenas obtienen rentabilidad con la producción convencional.

¿Cuánto se consume?

El consumo de productos ecológicos creció casi el 7 % durante el pasado año, situándose el gasto total de los hogares españoles por este concepto en más de 965 millones de euros. Cada español, según datos del Ministerio de Agricultura, desembolsa de media 29 euros al año en alimentos certificados como biológicos, apenas el 2 % del total destinado a alimentación. Lejos todavía de países como Suiza o Dinamarca donde la cantidad se eleva por encima de los 160 euros. Esta circunstancia provoca que tres cuartas partes de la producción nacional, procedente de los 2 millones de hectáreas certificadas en 2012, tengan su mercado principal en Europa (Alemania, Francia o Reino Unido son los principales destinos) o incluso en los Estados Unidos, principal comprador mundial de productos biológicos.

¿Por qué puede resultar una oportunidad?

Principalmente por el crecimiento que viene experimentando, y porque se prevé que continúe aumentando la demanda de productos ecológicos durante los próximos años. Esto garantiza, a priori, un mercado estable y, por tanto, un nivel aceptable de ingresos, dado que este tipo de alimentos acostumbran a ser más valorados por el consumidor y, por tanto, estar mejor pagados. Desde el Consello Regulador se apunta además a los beneficios que supone el poder vivir y trabajar en un ambiente equilibrado, sin contaminación y sin los riesgos de toxicidad que puede representar la agricultura convencional. Y aunque el consumo es aún bajo, el Observatorio de Consumo y Distribución Alimentaria considera que esta tendencia puede cambiar en los próximos años pues se registra un aumento importante de la valoración de los consumidores hacia esta variedad de productos. De hecho, siete de cada diez consumidores piensan ya que los cultivos biológicos sufren más controles que los productos tradicionales y los asocian a una alimentación más saludable.

¿Qué hay que hacer para empezar a producir?

Todo comienza por preinscribirse en el Craega, único órgano competente desde su creación en 1997 para el control y la certificación de la producción agraria ecológica dentro de la comunidad. El documento puede descargarse o incluso presentarse desde la página web (www.craega.es) y el coste del procedimiento es de 11 euros. Recibida la solicitud, los técnicos del consejo regulador envían al agricultor o ganadero toda la documentación relativa a la normativa de la producción que desee certificar, así como el reglamento del funcionamiento del consejo regulador y la documentación a adjuntar. Una vez recibida y analizada, los técnicos de Craega realizan una visita de comprobación y emiten un informe que servirá para certificar o, en su caso negativo, aconsejar a los titulares de la explotación los pasos a seguir para cambiar y poder obtener esa distinción.

¿Son requisitos estrictos?

Vienen marcados por una directriz comunitaria por lo que son similares a los de cualquier otro país. Varían en función de si la actividad se refiere a producciones vegetales, animales, a la apicultura o incluso a la acuicultura. Estas normas regulan desde las formas de delimitar los cultivos orgánicos hasta el tipo de pienso o tratamientos médicos que pueden recibir los animales de las granjas inscritas, pasando por los programas de abonado, el control de las plagas, el alojamiento y transporte de las reses o incluso el proceso de manipulación y envasado de los productos por parte de las industrias.

¿Es cara la certificación?

Independientemente del desembolso económico que cada granja deba realizar para cumplir con los requisitos técnicos establecidos por la normativa, todos los inscritos deben abonar 70 euros de cuota de inscripción. A esto hay que sumar otra cantidad anual que variará en función del tipo de negocio y del volumen de actividad, por los servicios de control y certificación que prestan los técnicos de Craega. Unos ejemplos: una granja con menos de 14 vacas pagaría 90 euros; una industria elaboradora o envasadora con una facturación anual de menos de 150.000 euros, 162. El importe máximo por este apartado no supera en ningún caso los 325 euros por certificado.

¿Cómo se distinguen unos alimentos de otros?

Al igual que sucede en el ámbito de los demás consejos reguladores, los productos certificados por Craega llevan una contraetiqueta u otro distintivo similar con el logotipo de la entidad y un código numérico. Esto garantiza que su producción o elaboración fue llevada a cabo siguiendo las normas establecidas para la producción ecológica y que fueron controlados durante todo el proceso de elaboración, envasado y comercialización.

¿Dónde se pueden comprar estos productos?

Hay más superficies comerciales que disponen de una sección dedicada en exclusiva a los productos biológicos. También existen tiendas dedicadas en exclusiva. El propio consello regulador recomienda en su web una treintena de establecimientos por Galicia.

¿Es más caro lo ecológico que lo convencional?

Sí. Aunque, al contrario de lo que puede parecer, no existe una enorme diferencia de precios entre unos y otros. Siempre y cuando a la hora de adquirir productos ecológicos, tal y como apuntan desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, se elijan tiendas especializadas o los canales cortos de comercialización que eliminan la figura de los intermediarios. Distintos estudios del sector apuntan a que la venta directa reduciría hasta un 40 % el precio final de los alimentos biológicos para el consumidor.

¿Una explotación se puede reconvertir a ecológica?

Sí, pero deberán superar lo que se denomina período de conversión antes de que su producción sea certificada como ecológica. Se trata de un espacio variable de tiempo que, por ejemplo, para las praderías intensivas es de dos años o de tres para los árboles frutales, permite al terreno recuperarse de los agentes químicos con los que pudo haber sido tratado hasta el momento.

¿Y hay fraude?

Como sucede con la mayoría de productos con distintivo de calidad, existen operadores que se quieren beneficiar de su éxito comercializando productos similares. La única entidad que puede certificar, por ley, esta producción en Galicia es el Craega. Si no tienen su etiqueta no pueden considerarse como tales. Aun siendo estos cultivados de forma totalmente natural.

Votación
9 votos