El campo gallego, ante una crisis extrema de precios con muy difícil solución

Los altos costes de producción se suman a una batería de problemas que hacen poco rentable el negocio de la leche

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El sector lácteo atraviesa uno de los peores momentos del último cuarto de siglo. Son múltiples las causas que confluyen y que sitúan a la mayoría de las granjas gallegas al borde del cierre en una coyuntura de falta de rentabilidad sin precedentes. Estas son algunas de las claves para entender lo que sucede en un sector que emplea a 65.000 personas y genera un volumen anual de negocio cercano a los 3.000 millones de euros.

Los precios en origen

La leche, a 28 céntimos. Los precios siguen en caída libre y se sitúan en valores de agosto de 2010. Inexplicablemente Galicia lleva más de dos años como la comunidad con unos precios en origen más bajos de España. Mientras la media se sitúa en 28,65 céntimos, la estatal sobrepasa los 31 y la europea, los 33,5. Y se da la paradoja de que las mismas empresas que recogen la leche a ganaderos gallegos la pagan más cara en comunidades limítrofes.

Las importaciones

Una fuerte competencia. La compra en el exterior es, en opinión de los ganaderos, la principal causa del bajo precio de la leche en este momento. Las importaciones resultan imprescindibles porque España consume más leche de la que produce. Sin embargo, se realizan a unos precios tan bajos que distorsionan las cotizaciones nacionales. Los sindicatos acusan a las lácteas de comprar fuera a precios más bajos que en su país de origen. Una práctica comercial llamada dumpin que está prohibida.

Las tácticas comerciales

La leche como reclamo. Las políticas comerciales de las grandes cadenas de distribución alimentaria también desatan numerosas críticas en la actual situación de crisis de precios. Para los productores, las superficies comerciales emplean la leche como producto reclamo y ello repercute negativamente en la cadena de valor de la materia prima que se fija de arriba hacia abajo y no a la inversa. Las industrias lácteas también se quejan de las presiones que reciben por parte de la distribución para lograr precios bajos.

Alimentación del ganado

El grupo del desembolso. Es el concepto que supone mayores desembolsos de dinero a los productores y por tanto el que más condiciona sus números. El 65 % del coste de producción de cada litro se lo lleva la alimentación del ganado. El desorbitado incremento de precio de los cereales se ha reflejado en los piensos que, por primera vez en la historia, ya son un 120 % más caros que la leche. La previsión de malas cosechas y sobre todo la fuerte especulación en los mercados mundiales de grano mantiene las cotizaciones al alza. Una vaca consume diariamente en torno a 11 kilos de pienso por lo que necesita producir 14 litros de leche -más de la mitad de lo que acostumbra- solo para cubrir este gasto. Otro tanto sucede con la alfalfa o la paja que han visto incrementado su precio hasta un 40 % en el último año.

Los costes paralelos

Gasóleo y fertilizantes, por las nubes. Además de los ya mencionados de la alimentación, conviene señalar que la mayoría de inputs ganaderos han aumentado su precio entre un 40 y un 120 % en la última década. Especialmente gravoso ha sido el incremento de las cotizaciones del gasóleo y los fertilizantes, que han duplicado su precio durante este período.

Contratos homologados

La herramienta legal que no llega. Está pendiente su puesta en marcha de forma obligatoria tal y como legisló Europa. Previsiblemente llegarán con el inicio de la nueva campaña láctea el 1 de abril del 2013. Su utilidad es una incógnita aunque se espera que mejore la capacidad de negociación de los productores y les garantice una estabilidad de precios de la que hoy no disponen.

Las cuotas y la pac

Pendientes de Bruselas. Son los principales retos que se le presentan al sector a corto y medio plazo. La supresión de las cuotas en el 2015 marcará un punto de inflexión para los productores por cuanto se espera que la eliminación de estos mecanismos de intervención derive en una liberalización de las producciones y con ello en una caída todavía mayor de los precios en origen. En cuanto a la reforma de la Política Agraria Común (PAC), se cuenta con que desde Bruselas puedan introducirse al final modificaciones que permitan mantener las ayudas públicas que reciben actualmente los ganaderos gallegos. Parece claro que las políticas medioambientales -el llamado greening- se potenciarán obligando a las granjas a adaptar sus prácticas a unas normas más estrictas de protección del entorno.

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Del sector lácteo dependen 65.000 empleos en Galicia. á. ballesteros