Aspas pasó 11 años en el Celta, cuyo filial visita al Racing; Maceira dejó Vigo en agosto, como Churre un verano antes; Iosu nació en Cangas por deseo familiar y Cruz no llegó a vestir de celeste
11 dic 2014 . Actualizado a las 15:19 h.Llovía aquella tarde en A Estrada y, aunque no llegó a jugar ni un minuto, los detalles de aquel partido de Tercera División se quedaron grabados en la retina de Jonathan Aspas, un rapaz de 15 años feliz por viajar por primera vez entre los convocados con el Celta B de Manolo Núñez. Hoy, después de vivir la mejor época del Celta, pasar por Italia y abrazarse al Racing para seguir disfrutando del fútbol, el versátil jugador de Moaña es uno de los cinco jugadores del vestuario de A Malata que nacieron en el entorno de la ría de Vigo. El sábado se enfrentan con el filial olívico, un reencuentro que los marca de diferente forma, como a Diego Maceira, Churre, Iosu Villar y Adrián Cruz.
Aspas debutó al partido siguiente del chaparrón de A Estrada, donde le arropó toda su familia «para pasar calentando todo el segundo tiempo». Se estrenó en Vigo contra el Somozas. Pero el encuentro que le marcó -literalmente- fue el siguiente, la visita a Porriño. «Fui a por un balón de cabeza y me clavaron los tacos. Ensangrentado, estaba llorando y no quería volver al campo», recuerda el jugador de Moaña, de 32 años, con más detalles que de la mayoría de sus partidos. Pese a todas las batallas que lleva detrás, enfrentarse por primera vez a su Celta, aunque sea al filial, le llena. «Siempre es bonito. De los 14 a los 25 años estuve en el club y, aunque cambió mucho, aún tengo amigos allí. Algún rival igual no había nacido cuando yo empecé», bromea Aspas. No va desencaminado. Hace 17 años ya del debut.
El último en dejar el Celta B fue Diego Maceira, que el verano pasado hizo las maletas rumbo a Ferrol después de tres años en el filial de un club con el que también había vivido dos campañas como infantil y cadete. Lo que le sucede al filial le sigue afectando. Por eso, el día que se anunció la destitución de Fredi Álvarez como entrenador del filial, publicó en su cuenta de Twitter: «No doy crédito. Menudo atropello de club. Menuda toma de decisiones. Una víctima más». Despedido se marchaba un entrenador que le había marcado en su etapa en el Alondras. «Creo que era idóneo para el filial», comenta al tiempo que no da demasiadas vueltas a un posible regreso al Celta en el futuro. «Es difícil. No suelo pensar a varios años vista, sino a corto plazo, en lo que pueda venir en Ferrol, en jugar el play off. Eso es todo lo largo que pienso», explica el lateral.
Churre, aunque nació en Poio, algo al norte de la ría de Vigo, emprendió el mismo camino que Maceira el verano anterior, al cambiar el filial celeste por el Racing, después de varios años en el segundo equipo. Iosu Villar, nacido en Cangas, no llegó a jugar en el Celta, como Adrián Cruz, de Moaña.
Villar se crio en el País Vasco. «Mi familia vivía en San Sebastián, pero era de O Morrazo, y quisieron que naciese en Cangas, adonde seguimos regresando todos los veranos. Volvimos un mes después de nacer yo». Al final, tener una novia de la zona le terminó llevando al Coruxo, el paso previo a su fichaje por el Racing en el 2013. Pero no llegó a militar en el Celta. ¿Mitad de San Sebastián y mitad de Cangas? «Sí, soy palleiro», bromea.