Un gran Boiro venció a un buen Taboada con un gol en el suspiro final del encuentro. Los de Gelucho tuvieron que ponerse el mono de trabajo para hacerse con los tres puntos ante un rival que no dio su brazo a torcer hasta el pitido final. El encuentro comenzó con dominio para los locales, que enfrente tenían a un equipo bien organizado que les plantó cara desde el inicio. Los lucenses basaron su juego en una férrea presión en el medio campo. Además, en defensa se mostraron bien ordenados y buscaban la sorpresa aprovechando su velocidad por las bandas.
Mientras, el Boiro permaneció fiel a su patrón de las últimas jornadas con diagonales de Amoedo que tenían en Julián y Armental a sus destinatarios. Cuando esto no funcionaba, el equipo blanco recurría a un plan B, que consistía en hacer un juego de toque con centros desde las bandas que no encontraron rematador en el área de Roi.
Estas llegadas fueron la antesala del primer gol boirista. En el minutos 22, Soto, tras una gran jugada de Julián en la que regateó al portero, remató en la línea de cal. Cuatro minutos más tarde, el árbitro anuló un tanto a los locales por considerar que Rubén hizo falta al saltar con un defensa que lo marcaba. Con el marcador en contra, los de A Ribeira Sacra se fueron arriba y en su único disparo a puerta, Emilio metió un gran gol que entró por toda la escuadra.
Segundo tiempo
Tras la reanudación, los boiristas controlaron el juego. El Taboada renunció al ataque, sobre todo cuando se quedó con un hombre menos por expulsión. Los de Gelucho siguieron teniendo grandes ocasiones, que en muchos casos despejó el meta Roi, que fue la figura del encuentro. A los 10 minutos el colegiado anuló un gol a Angelo al considerar que existía falta previa. Hubo que esperar al minuto 91 para que Rubén Márquez anotase el tanto de la victoria, que sitúa al equipo blanco a un punto del segundo clasificado, el Bertamiráns, que ha disputado un partido más y que descansará en la última jornada de Liga.