Las piezas del puzle para transformar la fachada marítima ya están sobre la mesa
13 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Todas las cartas de la gran jugada para transformar la fachada marítima de la ciudad están ya sobre la mesa. Se trata de un trío compuesto por la remodelación y soterramiento del tráfico en el Parrote, la peatonalización de Alférez Provisional y la Marina, y la conversión de San Diego y los demás terrenos portuarios industriales en áreas accesibles a todos los ciudadanos. Para ese último punto será clave el traslado de las instalaciones de Repsol a punta Langosteira, que mañana se confirmará con la firma de un convenio. El soterramiento de Alférez Provisional arrancará en los próximos meses y el del Parrote ya está en marcha y quedará listo durante el año que viene.
La base para la transformación es el PGOM, el «Plan Busquets». El documento, aprobado este año, divide el puerto en dos zonas sometidas a un «plan especial de transformación».
La primera comprende el muelle de Batería y Calvo Sotelo, una superficie total de casi 64.400 metros cuadrados en los que se «recuperarán los usos urbanos» y se ordenará la «nueva fachada marítima frente a la ciudad histórica». El suelo se dedicará en su totalidad a usos terciarios y terciarios-hoteleros. Está proyectado un «gran parque junto a la lámina de agua», para lo que será necesario el soterramiento parcial de Alférez Provisional que está previsto que comience este mismo año.
Además, se dará continuidad al paseo marítimo y se conservará el edificio de los Silos del Cantábrico. El PGOM prevé que se compatibilice el uso portuario y ciudadano «de forma reversible» en esa zona, de forma que en ocasiones puntuales se puedan desarrollar «actividades portuarias seguras».
La segunda zona incluye los muelles de Linares Rivas, la Palloza, el Este, San Diego, el puerto petrolero, el Centenario y la estación de mercancías. La superficie total afectada es de 377.057 metros cuadrados.
En ese enorme espacio está prevista la construcción de un «lago artificial» entre los muelles del Centenario y San Diego. El primero mantendrá sus usos portuarios, por lo que se reservará suelo junto al muelle de Oza con el objetivo de facilitar accesos viarios y ferroviarios independientes, que no impacten en las zonas residenciales previstas. A ese uso se dedicará el 86,96 % del suelo, mientras que el resto tendrá usos terciarios.
La transformación de la zona prevé dar continuidad al paseo marítimo desde la Palloza hasta el puerto pesquero, además de implantar una estación intermodal que permita el transporte de cercanías para viajeros.
Las nuevas zonas residenciales
En la primera zona las edificaciones podrán tener un máximo de nueve plantas de altura, mientras que en la segunda serán de seis y se podrá llegar de forma excepcional a las diez para «enfatizar los aspectos principales del proyecto». En total, en la segunda zona se autorizarán 396.268 metros cuadrados de superficie edificable, mientras que en la primera el total será de 50.000 metros cuadrados.
La otra pieza del diseño es el plan Coruña Futura, que propone la aplicación de criterios similares a los utilizados en ciudades como Ámsterdam, Bilbao, Hamburgo o Copenhague, que también transformaron sus fachadas portuarias e industriales.