Comuneros de Ribeira y O Son urgen la retirada de los árboles quemados

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Dicen que la madera pierde densidad, se ennegrece y corre el riesgo de pudrirse

04 nov 2016 . Actualizado a las 12:06 h.

Transcurridos cerca de tres meses desde los devastadores incendios que afectaron a superficies forestales de Porto do Son y Ribeira, los árboles quemados continúan sobre el terreno y los presidentes de las comunidades de montes afectadas, Juan Ramallo, José Silva y Juan Paz, explican que cuanto más tiempo tarden en cortarse menos valor tendrá una madera que ya sufrió una importante devaluación la jornada en la que las llamas tiñeron de negro el suelo. Las entidades no ocultan su preocupación y urgen la tala de los ejemplares afectados.

De hecho, los presidentes han mantenido contactos durante las últimas semanas con diferentes representantes de Medio Rural para que se agilice el proceso, pero todavía no se han efectuado mediciones de las zonas que resultaron dañadas ni se han marcado los ejemplares arbóreos que pueden ser útiles. Es decir, que pueden subastarse para su aprovechamiento maderero.

El responsable de la entidad de Caamaño, Juan Paz, señala: «Xa me viñeron preguntar algúns comuneiros que íamos facer coa madeira, pero xa lles expliquei que nós non podemos dispoñer dela».

El deterioro

Desde la comunidad de Xuño explican que, con el paso del tiempo, la madera que sufrió el calor del fuego pierde densidad y su peso disminuye, un aspecto muy importante porque el pago del producto se hace por tonelada. También comentan que se queda sin resina, por lo que pasa a tener la categoría de puntal. Es decir, que se destina para hacer tableros y, consecuentemente, se cotiza mucho menos. Asimismo, su color va adquiriendo un tono negruzco, lo que motiva que también sea rechazada.

Desde que se extinguió el fuego, los comuneros incidieron en la necesidad de cortar los árboles cuanto antes para evitar, entre otras cosas, que el terreno reverdeciera antes de la tala, algo que ya comienza a suceder.

Otra de las amenazas es la lluvia, ya que los comuneros indican que cuando llegue el agua los árboles quemados comenzarán a pudrirse y no servirán para nada.

En el caso de los terrenos que se encuentran en el parque natural de Corrubedo, fuentes de la Consellería de Medio Ambiente manifestaron ayer que está en trámite de licitación la retirada de la madera calcinada y que se prevé que este proceso concluya antes de final de año.

Mediación de Oujo

Las quejas de los comuneros y su preocupación por el hecho de que los ejemplares quemados continúen sin retirarse han llegado al alcalde de Porto do Son, Luis Oujo, por boca de los propios afectados.

El mandatario indicó que habló de esta cuestión con el director general de Montes, Tomás Fernández Couto, y que también ha solicitado una reunión con la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez: «A miña intención é ir acompañado dos representantes das comunidades de montes e reclamar á responsable do departamento que se axilicen os procedementos. Transmitirlle o que está sucedendo para que se tomen cartas no asunto».

Comuneros como el presidente de Carreira, Juan Ramallo, creen que existe una baja demanda de madera en el mercado: «Cuando se produjeron los incendios del 2006, al poco tiempo ya recibí llamadas de empresas con ofertas. En esta ocasión todavía no me ha llegado ninguna. Supongo que no tienen necesidad».