Los disfraces de ropa ligera triunfan en el Carnavrán

Bea Costa / Andrea Abal VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los bares que organizaron la fiesta hacen un balance positivo aunque lamentan el botellón

12 ago 2013 . Actualizado a las 06:56 h.

Los elementos se aliaron con el Carnavrán. La temperatura permitió disfrutar de este particular Entroido isleño sin necesidad de vestirse la chaqueta, y menos mal, porque fueron muchos los que optaron por ir a la fiesta ligeros de ropa. Bañadores y bikinis se complementaron con pamelas, pajaritas y collares de hawaiano a la hora de idear los disfraces de esta cita de agosto en A Illa. Es el segundo año que un grupo de bares de la localidad organizan esta actividad y, según explicaba ayer su portavoz, Manuel Ángel Guillán, fue un éxito.

El público llenaba las calles como en las mejores ediciones de la Festa do Carme y la gente se lo pasó bien. En este balance positivo entra también el hecho de que no se registraron incidentes -solo el amago de una bronca que enseguida fue abortada y no tuvo consecuencias- y que el dispositivo de limpieza funcionó de manera que O Regueiro estaba libre de basura a las diez y media de la mañana, según explicó el concejal, Isidro García.

La única nota negativa es que los ingresos de la fiesta montada por los bares no cubrirán gastos. «Hai que facer contas pero quizáis cada bar teña que pór cen o douscentos euros. Pero neste negocio, as veces perdendo tamén ganas», indicó Millán.

Uno de los factores que pudieron determinar que no se hiciese la caja que se esperaba es que muchos de los chavales que acudieron el sábado por la noche a A Illa no consumieron en la barra habilitada por los bares sino que hicieron la fiesta por su cuenta, con botellón. Esto, a parte de ir en contra de los intereses económicos del Carnavrán, llena las calles de vidrio, con el consiguiente peligro. A las tres de la mañana empezaba la fiesta de la espuma por eso desde la organización hicieron un esfuerzo para que no hubiera ni un trozo de cristal en la calle.

Concurso de besos

Antes y después, la fiesta fue intensa en la plaza de O Regueiro y sus inmediaciones. Una disco móvil, con gogós incorporadas, se encargó de que el personal bailara durante horas y de que la gente se acabara besando. Lo que iba a ser un concurso de disfraces derivó en un competición de besos. El premio se lo llevaron dos hombres que demostraron no tener complejos.