A Gago le falló le mano izquierda

AROUSA

EL MIRADOR

26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS MAYORÍAS absolutas desgastan siempre, que se lo digan sino a Paco Vázquez. Pero en Vilagarcía nadie se creía que Javier Gago la fuese a perder, ni siquiera sus contrincantes. Sin embargo así ha sido. En un alarde más de salud democrática, las urnas descubrieron un descontento vecinal que se le había escapado hasta a los más avispados analistas políticos. Ahora, a toro pasado, con una aplastante realidad que modifica por completo la política municipal, cabe pensar que a Javier Gago le perdieron, sobre todo, las formas. Le falló la mano izquierda, que es por el lado por el que se le marcharon los votos para cobijarse en el BNG y en IU. A un exceso de confianza, achacable a quien se acostumbra a gobernar en solitario, se unen otros gestos que a lo largo de los últimos años pudieron perjudicar al regidor. Nada más entrar en la alcaldía se subió el sueldo. Y no sería muy descabellado pensar que a los vilagarcianos no les gustó mantener al alcalde más caro de Galicia. Se el acusó de chulo y prepotente, y hasta él reconoció que lo era cuando abrió la campaña y demostró que algo de eso había cuando la cerró, con aquella frase poco afortunada de que se había comido al ratón que dio mucho juego entre la familia nacionalistas cuando celebró sus buenos resultados. Las formas Y las fiestas. Dudas y críticas sobre la gestión de Vallejo al frente de la comisión de fiestas que no hicieron sino acrecentarse en los últimos días de campaña con la resaca de la asamblea del Liceo. Aunque los socialistas se empeñaron en dejar claro que la sociedad nada tenía que ver con la gestión municipal, los rumores se multiplicaron por la ciudad hasta convertirse en chascarrillos. Y todos los vilagarcianos pudieron ver en sus televisores cómo su alcalde echaba de un pleno a un medio de comunicación. Aunque él se cansó de explicar sus razones, ésa fue la imagen que quedó grabada. Ahora se presentan cuatro años por delante para dialogar. Es lo que pidieron los vecinos, que son soberanos en democracia.