Mató al menos a 12 personas e hirió a otras 25 antes de suicidarse en una zona turística de Inglaterra
03 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Fueron tres horas de terror y desconcierto, el tiempo que Derrick Bird, un taxista de Cumbria, al noroeste de Inglaterra, disparó desde su vehículo de manera indiscriminada contra los viandantes, causando la muerte de al menos doce personas e hiriendo a más de 25, tres muy graves, antes de suicidarse. Algunas informaciones indicaban que tres de las víctimas, al menos una mortal, eran taxistas compañeros del asesino con los que había discutido la noche anterior. Otros testigos indicaron que algunas eran personas que habían parado el taxi para requerir su servicio.
Las primeras llamadas de alarma fueron realizadas pasadas las 10.30 de la mañana, hora local, desde la parada de taxis de la calle Duke, de Whitehaven, una pequeña población costera al oeste de Cumbria, donde pudo resultar muerto un taxista y heridos otros dos. Desde aquí, Bird continuó conduciendo su Citroën Picasso gris, y disparando desde la ventanilla contra los viandantes a lo largo de la costa, cruzando por once localidades, entre ellas Egremont y Gosforth, hasta llegar a Seascale, donde murieron dos personas.
Dos de sus víctimas fueron identificadas como Darren Rewcastle y Gary Purdham, este último un granjero que trabajaba en un campo lindero con la carretera por la que pasó Bird. También resultaron heridos, en más de 30 incidentes que investiga la policía, una mujer que se encontraba haciendo compras y un hombre que cruzaba el puente de Egrement, así como un vendedor, un ciclista y el dueño de un pub.
Pese a la persecución policial por una región muy frecuentada por turistas, no se pudo hacer nada por evitar que el asesino sembrara el terror y el caos durante más de tres horas, armado con una pistola y un rifle de calibre 22 con mira telescópica y que, tras la matanza, se quitara la vida. Su vehículo fue hallado en una zona del distrito de los Lagos, en la pequeña aldea de Boot, pero Bird no estaba en su interior. Poco antes de las dos de la tarde la policía hallaba el cuerpo sin vida de este hombre de 52 años, divorciado y con dos hijos, en una zona boscosa próxima.
Estado de conmoción
«Se trata de un caso excepcional», dijo Stuart Hyde, portavoz de la policía de Cumbria, que añadió que «la gente de esta zona y de todo el país está en estado de conmoción». Hyde agregó: «Nos encontramos muy al principio de la investigación y todavía no entendemos cuál pudo haber sido el motivo de su acción». Su objetivo es reunir pruebas para determinar exactamente qué ocurrió y si «fue un acto premeditado o se produjo al azar».
Durante la mañana, los habitantes de las localidades afectadas por la actuación de Bird se comunicaron y advirtieron de lo que estaba sucediendo a amigos y a familiares en otras ciudades cercanas, a través de redes sociales como Twitter. La policía también utilizó estas redes y la radio para pedir a la población que se mantuviera en sus viviendas o que se refugiara en edificios públicos.
En su macabro recorrido, Bird obligó al cierre del acceso a la mayor instalación nuclear británica, Sellafield, donde trabajó hace más de veinte años. Las ambulancias tenían dificultades para acercarse a los treinta lugares en los que causó víctimas, porque no tenían la seguridad de que no estuviese allí o avanzando por la zona.
David Cameron dijo en los Comunes que hará lo posible por ayudar a los afectados. Esta matanza no es la primera que ocurre en el Reino Unido. En 1987, Michael Ryan asesinó a catorce personas en Hungerfordshire, y en 1996, 16 niños de entre cinco y seis años, junto a su profesora, fueron asesinados en una escuela en Dunblane (Escocia).