Sarkozy y Obama se reúnen para pasar página a sus desencuentros

E. Suárez? / ?V. Toro

INTERNACIONAL

Cena privada en la Casa Blanca para desagraviar al invitado, el último líder europeo en acudir al Despacho Oval

31 mar 2010 . Actualizado a las 02:45 h.

Nicolas Sarkozy fue recibido ayer por Barack Obama en la Casa Blanca, en un intento de pasar página y dejar atrás sus roces y desencuentros. El francés ha sido el último de los grandes líderes europeos en visitar al presidente estadounidense, ya que mucho antes que él pasaron por la avenida Pensilvania: Gordon Brown, Angela Merkel e, incluso, José Luis Rodríguez Zapatero. Y quizá para desagraviar al francés, el presidente estadounidense y la primera dama, Michelle, invitaron a Sarkozy y a su mujer, Carla Bruni, a una cena en su residencia privada, tras el encuentro oficial en el Despacho Oval.

El palacio del Elíseo se ha esforzado en presentar la cena privada de la Casa Blanca como «un testimonio particular de amistad». La prensa francesa se pregunta si esta cambiará una relación marcada por las tensiones, las alusiones y los celos mal disimulados.

«¿Obama? Es mi colega», aseguraba Sarkozy antes de su elección. Desde que escribió «Querido Barak» con falta de ortografía para felicitarlo por su victoria, las relaciones han ido de mal en peor.

Desaires y plantones

Tras fracasar en su intento de ser el primer jefe de Estado en reunirse con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Sarkozy se quedó sin la foto a dos que había imaginado durante los actos del 65.º aniversario del desembarco de Normandía, por la invitación americana a británicos y canadienses. Peor aún. La familia Obama prefirió cenar de restaurante antes que aceptar la invitación de la pareja presidencial francesa de una cena de Estado en el Elíseo durante su paso por París. El plantón del estadounidense en la cumbre de Copenhague abrió la veda. Desde entonces, Sarkozy no pierde ocasión de dejar constancia de su propia superioridad.

Y es que las relaciones entre Obama y Sarkozy no son precisamente estrechas, por otra parte, tal como han sido históricamente las relaciones entre Washington y París. Asperezas que también aparecen en lo político. Antes de la reunión entre ambos líderes, Sarkozy repasó el lunes las cuestiones comunes en una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Allí reiteró su negativa a enviar más tropas a Afganistán, aunque afirmó que los 3.750 militares franceses permanecerán en aquel país porque «la lucha contra los terroristas es algo que nos afecta a todos, no solo a Estados Unidos».

Y, sobre todo, el presidente francés insistió en su propuesta de endurecimiento de las regulaciones financieras. «El dólar no es ya la única moneda del mundo», dijo Sarkozy, y añadió que «es necesario definir el nuevo orden económico» del futuro.

Precisamente en esa línea está la carta que, firmada por Obama y Sarkozy junto a los primeros ministros británico, canadiense y surcoreano, enviaron ayer al resto de los líderes del G-20 que se reúnen el próximo mes de junio en Canadá. En ella dicen que «si no se hacen los ajustes necesarios, continuará el riesgo de un crecimiento débil y la amenaza de la crisis».