Uno de los caballos de batalla para convencer a los renuentes fue la financiación pública del aborto
21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los demócratas reunieron finalmente los votos necesarios para que prospere la reforma sanitaria en la votación que tendrá lugar hoy en el Congreso, anunció el líder de la mayoría en la Cámara baja, Steny Hoyer.
El dato se dio a conocer mientras el presidente Obama, promotor de la reforma con la que pretende dar cobertura sanitaria a 32 millones de personas que ahora carecen de ella, se hallaba reunido en el Congreso con los miembros de su partido: una rara iniciativa, ya que normalmente los presidentes solo se desplazan al Capitolio una vez al año para pronunciar el discurso sobre el Estado de la Unión. Tenía como justificación tratar de ganar hasta el último voto necesario.
Obama actuó sobre dos grupos específicos. Por una parte, los 30 demócratas que en la última ocasión votaron en contra de la reforma. Por otra, los 47 congresistas que sí la votaron pero a quienes la financiación estatal del aborto podría hacer cambiar de bando.
Precisamente, saber si el Estado debe financiar o no la interrupción del embarazo ha sido un punto de colisión entre la Cámara de Representantes y el Senado, cuya versión de la reforma sí permite a las mujeres utilizar fondos públicos. Varios representantes demócratas se habrían mostrado incómodos con esta medida y habrían pedido a Pelosi un compromiso antes de comprometer su voto. La solución podría llegar con una versión intermedia que imponga más restricciones al aborto después de aprobar la ley, pero antes de que llegue al despacho de Obama.
En total, los demócratas necesitan al menos 216 votos para aprobar el plan, lo que significa que solo pueden perder 39 votos. Al cierre de esta edición, eran al menos 31 los demócratas que planeaban votar en contra, mientras que ni un solo republicano había mostrado su intención de votar a favor de la ley.
Aunque la sesión de hoy está considerada un hito en la lucha por la reforma sanitaria del país, la posible aprobación del texto no significará ni mucho menos el final de la batalla. Entre otras cosas, a la votación de hoy debe seguir otra en el Senado con importantes cambios del proyecto salido de allí, entre ellos, una mayor ampliación del sistema de salud público Medicaid.
Pero incluso si la nueva ley consigue llegar al despacho de Obama, los republicanos han amenazado con promover una rebelión a partir de las elecciones al Congreso en el mes de noviembre, cuando esperan recuperar el control de las dos Cámaras. Será entonces, según su versión, cuando traten de refutar la reforma sanitaria, algo casi imposible gracias al derecho de veto del presidente.
Por su parte, al menos una treintena de estados conservadores trabajan en varias legislaciones que les permitan demandar al Gobierno central por lo que consideran una intromisión ilegal en sus competencias.
A pesar de todas las amenazas, lo cierto es que pocos ven probable que la reforma pueda ser parada una vez que se apruebe. Para muchos expertos, además, el cambio del sistema de seguridad social estadounidense es inevitable debido al enorme déficit que acumula actualmente
Según un estudio de la Commmonwelth Fund, de seguir con el sistema actual, el coste de los seguros médicos podría duplicarse en la próxima década, llegando a constituir un 25% de la economía familiar.