El democristiano Balkenende disuelve su Gabinete por la negativa de sus aliados socialistas a prorrogar la misión
21 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El primer ministro de los Países Bajos, el democristiano Jan Peter Balkenende, disolvió ayer su Gobierno de coalición tras no lograr convencer a sus socios de prorrogar hasta el 2011 la misión de las tropas holandesas en Afganistán, como le había pedido la OTAN. Balkenende tiene 83 días para convocar elecciones, lo que pone al país en campaña cuatro meses, pues el 3 de marzo se celebran comicios locales. El Gobierno holandés es el primero que cae por culpa de Afganistán.
La principal causa de la ruptura, que Balkenende calificó de «derrota», es la negativa del socialdemócrata Partido del Trabajo (PvdA), uno de sus aliados, a mantener más tiempo en Afganistán a los 2.000 soldados holandeses. La mayoría, cerca de 1.600, están desplegados en Uruzgán, en el centro, y el resto en Kandahar, en la región fronteriza con Pakistán. Ambas son zonas de primera línea en la guerra, en la que ya han muerto 21 soldados holandeses.
Ese goteo ha ido minando el apoyo popular a la misión (una reciente encuesta asegura que siete de cada diez son partidarios del regreso inmediato de las tropas). Precisamente, Balkenende obtuvo el apoyo del PvdA hace cuatro años bajo el compromiso de que los soldados volverían a casa en diciembre del 2010. Ayer, el líder de ese partido y hasta ahora vicepresidente y ministro de Finanzas, Wouter Bos, negó que su abandono tenga que ver con la caída en las municipales que le auguran las encuestas: «Nuestros soldados fueron a Afganistán creyendo que regresarían a finales de 2010, y nuestros socios no han querido respetar ese acuerdo. Por eso dimitimos».
En la noche del viernes al sábado, Balkenende mantuvo una negociación de casi 16 horas con Bos y con los ministros de la calvinista Unión Cristiana, la otra formación de la coalición, que acabó de madrugada. Tras constatar que existían diferencias «irreconciliables», lamentó que sus aliados no hubieran estado «a la altura de su responsabilidad», respondiendo a la petición de la OTAN de quedarse en Afganistán hasta completar las tareas de formación de la policía local que Países Bajos tenía encomendada.
Balkenende ha sido primer ministro ininterrumpidamente desde el 2002, siempre apoyado en ejecutivos de coalición de muy distinto signo marcados por la polémica, y que reflejan la complicada estructura del sistema holandés de partidos.
Primero aunó a los liberales del VVD y a los nacionalistas xenófobos de Pim Fortuyn, el líder ultracatólico y homosexual asesinado en la campaña del 2002. Luego gobernó con los liberales y los radicales de la lista D66, que lo abandonó después de que uno de sus miembros, Rita Verdonk, ministra de Inmigración, tratara de retirar la nacionalidad holandesa a una diputada de origen somalí muy conocida por su activismo contra el fundamentalismo. Balkenende salió adelante en minoría con el VVD hasta las elecciones del 2006, en las que se atrajo a socialdemócratas y calvinistas. Ahora, el adelanto de comicios podría beneficiar al Partido de la Libertad de Geert Wilders, que propone la expulsión de inmigrantes y que en la elecciones al Europarlamento fue la segunda lista más votada.
Un portavoz de la OTAN preconizó ayer que Holanda mantenga una presencia reducida en Afganistán