Los demócratas estudian una reforma sanitaria menos ambiciosa para conseguir el apoyo republicano
La derrota demócrata en Massachusetts, cuando este partido perdió su supermayoría en el Senado, ha llevado a Barack Obama a decir que «el haber estado tan ocupados solucionando las crisis urgentes ha hecho que hayamos perdido el contacto directo con los estadounidenses». En una entrevista televisada, el presidente también afirmó que entendía «el enfado y la frustración» de los votantes, «no solo por lo que ha pasado en el último año, sino por todo lo ocurrido en los últimos ocho». En su opinión, el sentimiento de rechazo que lo llevó a él a la Casa Blanca es el que espoleó a los votantes de Massachusetts a optar por un republicano.
Pero a pesar de que el recién elegido senador por Massachusetts, Scott Brown, basó su campaña en la oposición a la reforma sanitaria, Obama no tiene la intención de retirar la ley. Lo que sí parece claro es que los demócratas no acelerarán su proceso de aprobación para tenerla lista antes de que Brown tome posesión de su escaño. El propio Obama se lo ha dejado bien claro a sus compañeros de partido: «El Senado no debe intentar una aprobación antes de que Scott Brown ocupe su escaño porque el pueblo de Massachusetts tiene derecho a participar en el proceso», dijo.
Y según han filtrado algunos demócratas, podrían estar estudiando la posibilidad de que la reforma sanitaria fuera aún menos ambiciosa de lo que ya es para conseguir cierto apoyo republicano.
La crisis está detrás
En lo que coinciden la mayoría de los análisis sobre la derrota demócrata es que los votantes han castigado a este partido por la mala situación económica que vive el país. Reprocharían a su presidente que se centre en políticas de gasto, como la reforma sanitaria, mientras el desempleo sigue creciendo y la economía no avanza. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, reconoció ayer que Washington tenía parte de responsabilidad en la derrota de Massachusetts y afirmó que en los próximos meses el Gobierno se centrará en las reformas financieras.
Obama tienen que intentar revertir la visión que de su política tiene la opinión pública como sea porque este es un año electoral. En noviembre se renueven parcialmente las dos cámaras del Congreso y después de lo ocurrido el martes, las cosas se presentan feas para los demócratas. Todo indica que será precisamente el esfuerzo por poner en marcha la regulación de los mercados financieros la baza que el Gobierno pretende jugar de cara a esas elecciones.
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