Las huellas del ataque frustrado contra el avión de pasajeros que se dirigía de Ámsterdam a Detroit conducen a Yemen. Pero el peligro terrorista llegado de este país del sur de la península Arábiga no ha sido una sorpresa para Washington. Ya hace un año el Gobierno de Barack Obama abrió en secreto un tercer frente de la lucha antiterrorista en Yemen.
Y es que el caldo de cultivo de inestabilidad y pobreza en ese país hace pensar a los expertos en una segunda encarnación de Al Qaida, que puede llevar a Yemen a ser centro de operaciones de la red tras Pakistán y Afganistán.
En los años noventa, Osama Bin Laden ya había utilizado como refugio el país de donde es originaria su familia. Tras el 11-S el presidente yemení, el sempiterno Alí Abdulá Salih, comenzó a cooperar con EE.?UU. en la lucha antiterrorista. En el 2003 la célula local estaba prácticamente desarticulada.
Sin embargo, resucitó en febrero del 2006 con la sonada fuga de una veintena de presos de la cárcel de alta seguridad de Saná. Entre los líderes huidos estaba Naser al Wahaishi, que hoy lidera la red en la península. También se refugió allí el imán estadounidense Anwar al Awlaki, que se relaciona con el militar autor el pasado mes de la masacre en la base tejana de Fort Hood.
No es el primer ataque yemení contra EE.?UU. En el 2000 un grupo vinculado a Al Qaida atacó el destructor Cole en el puerto de Adén y mató a 17 marinos.
«Irak fue la guerra de ayer, Afganistán es la de hoy y si no actuamos preventivamente, Yemen será la guerra de mañana», afirmó el senador Joseph Lieberman. Según New York Times , hace un año la CIA envió a Yemen a algunos de sus agentes. Y unidades secretas de operaciones especiales llevan meses entrenando a las fuerzas de seguridad yemeníes para la lucha contra los partidarios de Bin Laden.
Hace pocos días, el Gobierno yemení organizó una operación contra líderes de Al Qaida, en la que EE.UU. colaboró con equipamiento militar e información de inteligencia. Pero las protestas no se hicieron esperar. Y es que, como reconoce el Gobierno yemení, la participación americana hace crecer la simpatía por la red de Bin Laden en amplios sectores.