Karzai pide a EE.UU. que financie el Ejército afgano durante 15 o 20 años

Tatiana López

INTERNACIONAL

El comandante McChrystal busca el apoyo del Congreso al refuerzo de tropas anunciado por Obama

09 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente Hamid Karzai pidió ayer a EE.UU. ayuda económica para financiar al Ejército afgano en los próximos 15 a 20 años, ante la falta de recursos de uno de los países más pobres del mundo. Mientras, en Washington, los dos más altos cargos estadounidenses en Afganistán, el general Stanley McChrystal y el embajador Karl Eikenberry, dejaron a un lado sus diferencias para defender la estrategia de Barack Obama y lograr el apoyo político y financiero del Congreso.

En una rueda de prensa conjunta con el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, en Kabul, Karzai aseguró que «en los próximos 15 o 20 años Afganistán no será capaz de financiar una fuerza de seguridad nacional» y que es por ello que su Gobierno espera que «tanto la comunidad internacional como EE.?UU. nos ayuden en este esfuerzo». El objetivo es contar con unas fuerzas de seguridad afganas de 400.000 miembros (240.000 soldados y 160.000 policías), frente a los 95.000 militares y 93.000 agentes con los que cuenta ahora.

Las declaraciones de Karzai llegan una semana después de que Obama anunciase el envío de refuerzos a Afganistán. El lunes, el Pentágono dio la orden de desplegar a 16.000 soldados en el país asiático, la primera parte de los 30.000 previstos.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, aseguró en una rueda de prensa para periodistas extranjeros que «EE.?UU. confía plenamente en futuras aportaciones de la OTAN para solucionar el conflicto». De momento la Alianza Atlántica se ha comprometido a enviar 7.000 fuerzas adicionales a la guerra de Afganistán, un número que Mullen espera que se amplíe «hasta 10.000 en los próximos meses». Un día antes y ante los soldados en la base de Fort Campbell Mullen afirmó que será una «dura lucha» y que elevará el número de bajas.

Mullen insistió en que «esta guerra se puede ganar, pero solo si todos los países, incluyendo los que están en la región, se implican en el proceso». La ayuda de países aliados es uno de los puntos claves del plan de Obama, cuya principal base se fundamenta además en la capacidad de EE.?UU. para transferir las funciones de seguridad a las fuerzas afganas, un argumento que no ha logrado convencer a los miembros del Congreso, quienes durante toda la semana han visto desfilar a altos cargos de la Administración para defender la estrategia.

El último en comparecer ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado para pedir apoyo moral y económico fue el comandante de la fuerza internacional en Afganistán, el general Stanley McChrystal. Los 30.000 soldados de refuerzo «nos darán la capacidad de revertir el empuje insurgente y cortar el acceso de los talibanes a la población de la que dependen para sobrevivir», dijo. En su opinión, el plan ideado por Obama «podrá conseguir resultados a corto plazo» e incluso revertir la ofensiva talibán antes de un año si bien «no existen formulas mágicas».