La polémica de si Nicolas Sarkozy estuvo o no en Berlín el 9 de noviembre de 1989 llegó ayer al punto de provocar que el primer ministro francés diera la cara por él como testigo. François Fillon aseguró habérselo cruzado frente al Muro, confirmando así las cuestionadas afirmaciones del presidente en la red social Facebook.
«El 9 de noviembre nos interesamos por las informaciones que llegaban de Berlín y que parecían anunciar un cambio en la capital dividida de Alemania. Decidimos con Alain Juppé participar en el acontecimiento que se avecinaba. Llegados a Berlín Oeste, nos vamos hacia la puerta de Brandemburgo, donde una multitud entusiasta se ha reunido al anuncio de la probable apertura del Muro», escribe.
El periodista de Libération Alain Auffray fue el primero en pillarlo. Como corresponsal del momento en Berlín sostiene que «la mañana del 9 de noviembre, nadie en París ni siquiera en Berlín podía sospechar que el Muro fuera a caer». El entonces primer ministro, el socialista Michel Rocard, reconoció ayer que se enteró por la televisión: «Ningún consejero lo sabía. No era previsible».
Incoherencias
La segunda incoherencia en el texto que lleva la firma de Sarkozy es la «multitud entusiasta» en la puerta de Brandemburgo. La concentración empezó en el lado Este a las ocho y media de la tarde, y a las once de la noche, en el Oeste.
Siguiendo el curso de la historia, tampoco es posible que el presidente francés diera «algunos golpes de pico», mientras «las familias se reunían para derribar el hormigón». Los berlineses empezaron a destruir el Muro el día 10.
A Juppé le falla la memoria. Asegura no recordar exactamente cuándo hizo el viaje, aunque en uno de sus libros lo fecha en el 16 de noviembre. El Elíseo no sabe y no contesta ante este exceso de celo del «consejero que lleva el blog presidencial». Dicen las crónicas que el 9 de noviembre de 1989 Sarkozy acompañaba a Juppé en una peregrinación anual a Colombey-les-Deux-Eglises para conmemorar el aniversario de la muerte del general De Gaulle.