«Alá es grande», gritó el psiquiatra autor de la masacre en Fort Hood

Victoria Toro

INTERNACIONAL

El mayor musulmán Malok Nadal Hasán se sentía acosado desde el 11-S y no quería ir a la guerra de Afganistán

07 nov 2009 . Actualizado a las 03:36 h.

El mayor Malik Nadal Hasán, el psiquiatra musulmán del Ejército de EE.?UU. que el jueves mató a 13 personas e hirió a otras 30 en la base militar de Fort Hood (Tejas), lanzó un grito islámico antes de la matanza. «¡Alá es grande!», dijo en árabe, según aseguran los testigos. El FBI investiga además si es el autor de unas afirmaciones hechas en Internet sobre islamistas suicidas. En ellas, alguien con su mismo nombre comparaba a un soldado que se arroja sobre una granada para proteger la vida de sus compañeros con los kamikazes que se sacrifican para proteger la vida de otros musulmanes. Aunque la investigación aún no descarta que actuara en nombre de algún grupo, todo parece indicar que no era un terrorista, sino un hombre que no quería ir a la guerra. Según sus compañeros, nunca manifestó ideas extremistas.

A pesar de que en un principio se dijo que había muerto, el agresor está herido y permanece estable con respiración asistida. Y es que la agresión del psiquiatra militar fue contestada por la policía civil a los tres minutos de empezar. Las autoridades de la base militar han reconocido incluso que es posible que algunas de las víctimas se deban a «fuego amigo».

Malik Nadal Hasán, de 39 años, tomó la decisión de entrar en el Ejército cuando acabó la escuela secundaria, pese a la oposición de su familia. Fue ya como militar cuando se convirtió en psiquiatra, ejerciendo durante seis años en el hospital de Walter Reed, la principal instalación para heridos de guerra.

Cambio religioso

Según uno de sus primos, no era muy religioso, pero eso cambió tras las muertes de sus padres, inmigrantes palestinos, en 1998 y el 2000. Entonces se convirtió en un musulmán devoto. Según el imán de su mezquita, había buscado, sin encontrarla, una mujer tan religiosa como él para casarse: «Quería una mujer que rezara cinco veces al día y llevara velo», afirmó. Y precisamente,¡ la fe de este hombre podría estar detrás de la matanza. Según su tía y su primo, Hasán se había sentido acosado en el Ejército por su condición de musulmán desde los atentados del 11-S. Incluso, según su familia, contactó con un abogado para saber si podía dejar la vida militar antes de acabar su contrato. Pero aquel le dijo que era imposible, ya que sus estudios fueron pagados por el Ejército, lo que lo obligaba a cumplir íntegro su acuerdo.

También se especula con que el desencadenante haya sido su inminente destino a la guerra de Afganistán, a la que parece que iba a ser enviado este mismo mes. Y es que Hasán es experto en estrés postraumático y su trabajo consistía en tratar a los soldados que volvían de la guerra con esa enfermedad. «Estaba horrorizado con la idea de ir a la guerra», relató su primo. «A veces llegaba a casa llorando porque había visto a un soldado con la cara derretida», dijo una tía suya.

Lo que sí parece confirmado es que la matanza fue premeditada, ya que Hasán no usó su arma reglamentaria del Ejército, sino dos pistolas que había comprado y abundante munición. «Aún no sabemos todas las respuestas, y quisiera advertir contra conclusiones precipitadas hasta conocer todos los hechos», explicó Barack Obama antes de decretar luto nacional.