Medvédev celebra la decisión de Obama y le pide un plan que incluya a otros países europeos

Rafael Mañueco

INTERNACIONAL

Con la excepción de las clases políticas de los países donde iba a ser desplegado, Polonia y la República Checa, que acogieron la renuncia al escudo de forma negativa, otros dirigentes europeos, como Gordon Brown, Angela Merkel o el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, la saludaron como un paso positivo. Pero donde causó más satisfacción la medida fue en Rusia, que había hecho de la instalación del sistema antimisiles un casus belli en sus relaciones con Washington.

Los dirigentes rusos tardaron en reaccionar al anuncio de Obama. Parece como si Moscú recelase de sus buenos propósitos. Pero, al final, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, celebró la medida, calificándola de responsable, aunque ve fundamental el inicio de una negociación para crear un sistema de defensa más amplio que proteja a «todos los países europeos».

El comunicado del presidente estadounidense «demuestra que hay condiciones para un trabajo conjunto entre Moscú y Washington en relación con la defensa antimisiles», señaló el dirigente ruso. Según sus palabras, «debemos tener en cuenta los intereses y preocupaciones de todas las partes y garantizar la misma seguridad para todos los países en el espacio europeo», queriendo dar a entender que Rusia debe estar incluida y que no se puede ignorar su opinión.

Medvédev dijo que «habrá que llevar a cabo consultas a nivel de expertos y estamos preparados para ello». Al mismo tiempo, el jefe del Kremlin reiteró la postura planteada por su país durante la cumbre Rusia-EE.?UU. del pasado mes de julio en Moscú en el sentido de que es necesario «evaluar los riesgos asociados a la proliferación de misiles en el mundo». «Estoy dispuesto a continuar el diálogo», recalcó.

Malestar

La decisión causó un profundo malestar en Polonia y en República Checa, cuyos máximos responsables declararon «tomar nota», y donde otros políticos y comentaristas la calificaron como una «capitulación» frente a Rusia. El ex presidente de Polonia y antiguo líder del sindicato Solidaridad, Lech Walesa, se mostró muy decepcionado. «Nos coloca en la posición que conocemos de los últimos cien años en Centroeuropa, que no estamos anclados en una alianza sólida y esto supone una cierta amenaza», dijo el ex primer ministro, Mirek Topolanek.