Las autoridades redoblan la censura y el acoso a los disidentes para impedirles celebrar el aniversario
La policía y cientos de soldados tomaron la plaza en previsión de que se produjeran incidentes
La máquina de represión china mostró ayer su rostro más implacable para impedir que aflorase el recuerdo de la matanza de Tiananmen, que se produjo hace ahora veinte años. La policía intensificó su presencia en las calles de Pekín y cientos de soldados tomaron posiciones en la plaza, cuyo nombre significa paz celestial, en previsión de que se produjeran incidentes.
Varios disidentes recibieron órdenes de abandonar la capital o de permanecer en sus residencias. También en Hong Kong, donde la libertad de expresión está formalmente reconocida, se prohibió la entrada a disidentes que querían evocar el baño de sangre. La programación de la BBC y la CNN se teñía de negro cuando aludían al aniversario.
Uno de los líderes del movimiento de 1989, Xiang Xiaoji, fue obligado a su llegada a Hong Kong a tomar un avión de vuelta a Nueva York. A otros tres disidentes, residentes en EE.?UU., se les impidió la entrada. Sin embargo, a Xiang Yan, que también estuvo al frente de los estudiantes, le permitieron entrar.
En la ciudad de Taizhou, cerca de Shanghái, la policía detuvo al escritor Wu Gaoxing después de que escribiese una carta abierta en la que urgía al Gobierno a compensarlo por organizar las protestas. El disidente Qi Zhiyong, que perdió una pierna tras recibir un disparo durante la represión, declaró a la agencia DPA que lleva desde la semana pasada bajo arresto domiciliario virtual; su teléfono está «bajo vigilancia» y su conexión de Internet, «paralizada».
En la ciudad de Guiyang fueron sometidos a vigilancia seis activistas defensores de los derechos humanos. El autor Yu Jie también se encuentra bajo arresto domiciliario desde el domingo. El activista contra el sida Wan Yanhai fue obligado, junto a su familia, a trasladarse a Changchun, a unos mil kilómetros de Pekín. Tian Yongde fue arrestado cuando visitaba a su madre en una clínica en Mongolia y se encuentra en paradero desconocido.
La disidente Zeng Jinyan escribió en su blog que la policía le ha prohibido abandonar su vivienda. También la profesora jubilada Ding Zilin, miembro de las Madres de Tiananmen, cuyo hijo de 17 años fue abatido durante la masacre, recibió la visita de la policía.
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