El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, ordenó ayer la reducción de los suministros de gas a Europa a través de la frontera de Ucrania alegando que este país lo roba en su tránsito hacia la UE. El jefe del Gobierno ruso aceptó de este modo la propuesta que le hizo el presidente de Gazprom, Alexéi Miller, con quien se reunió en su residencia de campo de Novo-Ogariovo, para recortar los suministros «en el mismo volumen en que ha sido sustraído» (65,3 millones de metros cúbicos, según fuentes rusas).
«Bien, de acuerdo. Reduzca los envíos a partir del día de hoy. E informe a los socios europeos y a la Comisión Europea de la situación», dijo Putin, citado por la agencia rusa Interfax.
El jefe de Gazprom le había comunicado en el encuentro que el consorcio gasístico ruso adoptará medidas para compensar las pérdidas de los consumidores europeos debido a que no están recibiendo los volúmenes de gas contratados. En particular, Miller señaló que aumentará el bombeo de gas a través de Bielorrusia y Polonia, así como por Turquía, por el gasoducto Blue Stream. En su opinión, «Ucrania roba gas ruso cada vez en mayor volumen». Agregó que el vecino país ya tiene una deuda de más de 600 millones de dólares con Gazprom y advirtió: «Si esto continua así, si Ucrania sigue robando el gas ruso, muy pronto su deuda será de miles de millones de dólares».
La decisión supone un endurecimiento de la posición rusa, que exige a la UE una postura más severa con el Gobierno de Ucrania en la disputa que enfrenta a Moscú y Kiev por el suministro de gas ruso a través de suelo ucraniano. Sin embargo, tal severidad no se ha producido. Los países de la UE rechazaron ayer mediar en el conflicto, pidieron a ambas partes una solución inmediata que garantice el suministro a Europa y les exigieron que, mientras tanto, respeten los contratos en vigor. Los países comunitarios confirmaron así la posición manifestada anteriormente desde la Comisión Europea, cuyo portavoz de Energía, Ferrán Tarradellas, recalcó que Bruselas considera que el conflicto tiene carácter comercial y no político.
Los efectos negativos de la polémica, en la que no parece perfilarse un final, se hacen notar en los suministros de energía de varios países.
Según estima la Comisión de la UE, de momento está asegurado el abastecimiento a los clientes europeos, pero la situación puede cambiar a peor en los próximos días. Un grupo de seis países del Este europeo han notificado incidencias negativas en el suministro. Se trata de Bulgaria, Croacia, Hungría, Polonia, Rumanía y Eslovaquia. La situación más grave se ha producido en Bulgaria y Rumanía, cuyos Gobiernos han tenido que empezar a usar las reservas de que disponen. También Alemania y Grecia han empezado a percibir las restricciones en el suministro. La misma situación se registra en la República Checa.
El viernes se reunirá en Bruselas el Grupo de Coordinación del Gas, formado por expertos de los Gobiernos de la UE, la Comisión Europea y el sector energético para estudiar las necesidades de cada país comunitario ante el nuevo escenario. La UE importa de Rusia aproximadamente el 25% de su consumo de gas natural. El 80% de ese volumen transita por territorio ucraniano. Una disputa similar a la actual, a comienzos del 2006, acabó en importantes reducciones de los envíos hacia territorio comunitario en medio de una fuerte ola de frío.