Bush acusa a la CIA de haberlo engañado sobre la existencia de armas de destrucción masiva

Tatiana López

INTERNACIONAL

03 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No se irá con lágrimas de arrepentimiento ni con la cabeza gacha. Cuando el próximo 20 de enero George W. Bush, uno de los presidentes peor valorados de Estados Unidos, abandone la Casa Blanca lo hará «con la satisfacción de haber servido a mi país y de haber sabido dejar al lado la política para responder a mis ideales».

Así lo aseguró él mismo en una entrevista televisiva emitida por la cadena ABC y en la que el líder de los republicanos sorprendía a sus conciudadanos al asegurar que lo único de lo que se arrepiente de su mandato «es de haberme dejado guiar por los servicios de inteligencia en el asunto de las armas de destrucción masiva en Irak». Haciendo gala de una candidez desconocida hasta ahora en su persona, el ocupante del Despacho Oval aseguró además «estar especialmente disgustado con este asunto, ya que los servicios de inteligencia fallaron en su misión cuando mucha gente había puesto su prestigio en la línea».

Considerado uno de los principales propulsores del conflicto, las palabras de Bush llegaban apenas unos meses después de que un panel independiente de su país dictaminara que la Casa Blanca mintió deliberadamente al asegurar que el régimen de Sadam suponía un peligro nuclear. Un engaño que le ha costado a EE.?UU. miles de millones de dólares y más de 3.000 muertos pero que, en la mente del presidente, no es suficiente excusa para poner fin al conflicto.

«Por supuesto que escucho a los que pedían la retirada, pero al final del día solo escuchaba aquella que me dice: podemos ganar en Irak y haremos lo que sea necesario».

Fiel a esa voz interior que ha guiado siempre su camino, el todavía presidente quiso además animar a sus compatriotas ante la difícil crisis económica que afronta su país. «Sé que hay muchas gente que está perdiendo su trabajo y me preocupo por ello», aseguró ante las cámaras, no sin antes concluir diciendo que «el Gobierno está trabajando para que todo se vaya arreglando».

Precisamente, la mala situación financiera que atraviesa actualmente el país es uno de los principales retos a los que tendrá que hacer frente Obama, a quien Bush deseó «toda la suerte del mundo». No obstante, quiso advertirle de que «ser presidente estos días es estar preparado para lo inesperado». Esto es, al menos, lo que le habría ocurrido a él mismo cuando, tras el ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York, se percató de que no tenía la preparación adecuada para salir a una guerra.

«Yo no hice campaña diciendo: vótenme, sé como arreglar un conflicto; quiero decir, no anticipé la guerra», señaló.