El candidato demócrata es vecino del fundador de un grupo radical, pero solo ha coincidido con él de forma casual
La aspirante republicana a la vicepresidencia cree que ha llegado el momento de «quitarse los guantes»
No hay mal que por bien no venga y con las encuestas aún dando ventaja al candidato demócrata, Barack Obama, Sarah Palin, la aspirante conservadora a la vicepresidencia, ha abandonado su enclaustramiento mediático para lanzar dardos envenenados contra el senador de Illinois, al que acusó de tener amigos terroristas.
Haciendo gala de su alma de barracuda envuelta en la piel de un pit bull, Palin acusó el sábado a Obama de mantener «contactos con terroristas que atentarían contra su propio país», un voraz ataque que la campaña de Obama no dudó de tildar como «politiquería barriobajera».
La candidata republicana, que aseguró que «llega un momento en que hay que quitarse los guantes», basó su ataque en un artículo del New York Times sobre Bill Ayers, fundador del grupo radical Weathermen, implicado en varios atentados contra el Pentágono o el Capitolio en los años sesenta. El rotativo señaló que Obama y Ayers son vecinos y además se han encontrado alguna vez pero siempre de forma «casual».
Los analistas políticos del Partido Demócrata no dudaron en tildar de racistas dichas declaraciones y dejaron claro que se avecinan una serie de ataques nocivos en la campaña electoral. «El problema es el mensajero. Si uno quiere comenzar a arrojar bombas incendiarias, no envía a la ingenua conejita a hacerlo. Creo que la gente no toma en serio a Sarah Palin», explicó a Associated Press la analista demócrata Jenny Backus.
Muchos apuntan a que este cambio de estrategia tiene como objetivo principal volver a poner de manifiesto las relaciones entre Obama y el controvertido ministro cristiano Jeremiah Wright, así como otras amistades peligrosas del candidato demócrata. Entre ellas también destaca la del congresista demócrata por Pensilvania Chaka Fattah. Su extremismo y falta de apoyo a Israel es de sobra conocido en la Cámara alta, una postura muy peligrosa dadas las históricas relaciones de EE.?UU. con el Gobierno israelí.
Durante sus campañas al Senado, el candidato demócrata contrató a numerosos seguidores de Louis Farrakhan, líder de la organización Nación del Islam. Además, entre sus consejeros en política exterior, se encuentran nombres como Samantha Power, Robert Malley, Susan Lake y Zbig Brzinski, conocidos por sus posiciones antiisraelíes.
No es justo juzgar, sobre todo a estas alturas de la carrera, pero lo cierto es que Obama se encuentra rodeado por numerosas figuras cuyas perlas lingüísticas podrían jugarle malas pasadas y tanto Palin como McCain están dispuestos a ponerla de nuevo sobre la mesa estadounidense.
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