La Universidad de Misisipi esperaba poder enterrar ayer definitivamente su pasado racista, cuatro décadas después de que el Ejército de EE.?UU. tuviese que sofocar las revueltas originadas por la matriculación del primer estudiante de color. Robert Khayat, rector de la universidad que albergó anoche el debate presidencial con un candidato negro, es muy consciente de la importancia de esta, aún incierta, cita con la historia.
La segregación
Khayat espera que la celebración del debate muestre el nuevo rostro de Ole Miss, un apelativo respetuoso que los esclavos utilizaban para referirse a la patrona de la plantación y nombre informal de la universidad. «La última vez que el país se fijó en nuestro campus fue en 1962», dijo a un grupo de periodistas en referencia a las manifestaciones violentas que se produjeron después de que James Meredith, un negro veterano de las Fuerzas Aéreas, se matriculase en el centro con el respaldo de una orden judicial. Misisipi era entonces el defensor por excelencia de la supremacía blanca y Ole Miss, la universidad insignia de un sur segregado.
La presencia de Meredith hizo entonces correr balas y gases lacrimógenos entre los mismos magnolios bajo los que ahora conviven de forma pacífica estudiantes blancos y negros. «Quiero que la gente vea y entienda lo progresista que es esta universidad», apuntó el rector, quien insistió en que Ole Miss no niega su pasado, pero se ha propuesto avanzar hacia el futuro.
Curtis Wilkie, profesor de la universidad, reconoce que el sur ha avanzado mucho desde que en 1954, cuando él tenía 14 años, el Tribunal Supremo decretó la integración racial en las escuelas públicas del país. Wilkie, un licenciado de Ole Miss que presenció las revueltas de 1962, dijo a un pequeño grupo de periodistas que el hecho de que muchos blancos de Misisipi tengan en sus jardines carteles de Obama es una muestra de los nuevos tiempos. Aun así, admitió que el racismo está todavía vivo en Misisipi, el estado con mayor porcentaje de afroamericanos de Estados Unidos, alrededor del 37% de la población.