El presidente venezolano, Hugo Chávez, es el gran ausente de esta cita anual en la ONU. En los años anteriores se las ingenió para robar todo el protagonismo, con ocurrencias como la que soltó en el 2007 desde la tribuna: «Ayer estuvo aquí mismo el diablo, todavía huele a azufre», dijo en alusión a George W. Bush.
Pero en esta ocasión, Chávez prefirió embarcarse en una gira que lo llevó desde Cuba a China, donde estuvo ayer, y más tarde a Rusia, Francia y Portugal. «En este momento, para mí es mucho más importante estar en Pekín que en Nueva York», afirmó el mandatario en declaraciones difundidas por la cadena oficial venezolana.
Mientras, uno de sus aliados, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, fue diana de críticas en esta primera sesión. A las de Bush se unió Nicolás Sarkozy, quien advirtió que Europa nunca tolerará un Irán con armas nucleares.