Coqueteaba con las mujeres, no dejaba hablar a la suya y trabajaba hasta altas horas en el jardín
INTERNACIONAL
Según recuerdan numerosos vecinos y conocidos, Josef Fritzl siempre trataba de estar bronceado, coqueteaba con las mujeres y llamaba la atención por el exagerado cuidado de su jardín, donde se descubrió el calabozo subterráneo. Varios vecinos que lo conocían relatan, además, que Fritzl gobernaba «como un teniente general» en su casa y era muy celoso de su privacidad, lo que explicaría porqué nadie de su familia se dio cuenta de que mantenía encerrada a su hija.
«No dejaba que su mujer Rosmarie hablara mucho tiempo con la gente, siempre insistía en que los miembros de su familia permanecieran en casa», recuerda una anciana vecina, que durante años vivió en el edificio contiguo.
«Siempre nos llamó la atención que Fritzl trabajaba hasta altas horas de la noche en el jardín, pero nunca nos podíamos imaginar qué es lo que en realidad estaba haciendo», agrega Karina, una joven que vive en la misma calle. La chica conoce desde hace años a Lisa, una de las hijas-nietas de Fritzl, que vivía en la casa y a la que describe como «muy tranquila pero simpática».
Viajes a Tailandia
La prensa sensacionalista austríaca publicó ayer una foto de Fritzl bronceado y exultante en bañador, una imagen tomada en 1998 en una playa de Tailandia, donde estuvo dos semanas de vacaciones con un amigo. «Sí, claro, eso sí lo sabíamos todos, le encantaba ir de vacaciones a Tailandia. Usted ya sabe a qué me refiero», señaló otra vecina, en referencia al posible abuso sexual de menores en ese país asiático.
La publicación de que había hecho este viaje levantó de inmediato sospechas entre numerosos observadores que se preguntaron quién se había ocupado de atender a los secuestrados durante la ausencia de Fritzl, sugiriendo la posibilidad de que pudiera haberse ocupado de ellos su esposa Rosmarie. Las autoridades, sin embargo, rechazaron de plano esta posibilidad ya que, en su opinión, no existe ningún indicio que apunte a que la mujer fuese cómplice.
El diario Kronenzeitung afirmó ayer saber que el acusado ya tenía antecedentes penales por acoso sexual de una mujer (no emparentada con él) por lo que podría haber estado en la cárcel, pero las autoridades no han confirmado estas versiones alegando que los posibles delitos ya han prescrito.
En apoyo de su información, el rotativo vienés incluso pública una foto de Fritzl, tomada en 1982, durante el proceso judicial que se siguió en su contra en un tribunal austríaco.
Gerda S., una ex compañera de trabajo de Fritzl, relata en el diario Österreich que este siempre iba bien vestido, «parecía un diplomático» y que le encantaba coquetear con las mujeres.
«Era una persona especialmente vanidosa, su corbata nunca estaba mal puesta y sus zapatos siempre relucientes», señala en declaraciones a ese diario, que ha enviado a una docena de reporteros a Amstetten para informar sobre el suceso.
«Era una tipo muy apuesto. Todas las mujeres en la empresa estaban detrás de él», asegura Gerda.