Las elecciones en Pakistán serán aplazadas a febrero

Enrique Vázquez

INTERNACIONAL

La destrucción de miles de listas de electores durante los disturbios de la semana pasada y el clima de inseguridad aconsejan posponer los comicios

02 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Salvo sorpresa total, el presidente Musharraf anunciará esta tarde que las elecciones legislativas en Pakistán previstas para el martes próximo serán aplazadas hasta el mes de febrero. Como el mes de moharram, el segundo más sagrado del calendario musulmán tras el ramadán, termina el 8 de febrero, los comicios podrían tener lugar en una fecha posterior, pero muy cercana a ese día. Eso sería el corto aplazamiento que se ha negociado entre los partidos, el Gobierno y los Estados Unidos.

Inicialmente, todo el mundo parecía hostil a la demora: Washington quiere elecciones a toda cosa y un Gobierno estable; el PPP, favorito, podría beneficiarse del martirio de Benazir Bhutto, que ha conmovido al mundo entero, y la Liga Musulmana Paquistaní-N del opositor Nauaz Sharif desea aprovechar la impopularidad de su enemigo Musharraf y su partido, la Liga Musulmana Paquistaní-Q.

Pero el argumento técnico aducido por la comisión electoral (la destrucción de miles de listas de electores y censos locales por la multitud encolerizada que saqueó sus oficinas en varias localidades del Sind) ha servido y, cuando el lunes el Departamento de Estado hizo saber que desea elecciones libres y transparentes, pero que «la fecha era cosa de los paquistaníes», todo quedó claro.

Hay algunas otras razones a favor del retraso, asumiendo que realmente será corto e impedirá manipulaciones: mejorar los niveles de seguridad y dar algo de luz sobre lo que empieza a ser un misterio de gran calado: el asesinato de Bhutto, su autoría y su inspiración. A día de hoy nadie cree en la versión, tan rápidamente dada por buena por el régimen y Musharraf en persona, de que Al-Qaida la mató. Un comunicado enfático al respecto y tenido por bueno por los especialistas fue difundido por la red terrorista que, además, añadió que no planea atentados contra otros dirigentes menores del PPP, como el Gobierno preveía.

Medios muy militantes dolidos por el asesinato y motivados por las contradicciones de la investigación y la versión del golpe contra el techo del coche (antes de la difusión de un vídeo impresionante el domingo), sugieren incluso alguna clase de implicación de la poderosa agencia nacional de seguridad (ISI), bajo control militar. Hay que advertir al lector de que culpar al ISI de cuanto sucede en Pakistán es como un deporte nacional practicado también fuera del país.